Fermento

Poema lunfardo

Tangotexte: Adolfo Vaccaro

Me pierdo en la cúspide del tiempo,
mientras el fermento de la música
convierte a mi cuerpo en sublimes compases,
cadencia de piernas entrelazando las tuyas
...taconeo... paso... contrapunta...
mano izquierda que te abre en gajos,
como la breva madura.
Tu cintura se enrosca al ritmo de los deseos.
Fértiles corcheas ofrecen sus senos,
puntiagudos roces del enjambre recorrido,
junto al giro desandado
que tus muslos me anteponen.

Mejilla tersa que entrega el sinfín de sus rubores.
Fiel estirpe milenaria que naciera en los tambores.
Negro estigma fusionado con los cantos del esclavo,
candombe desentrañado, que en 2x4 conchabo.
Corrida... ochos... sentada... lento o ligero resguardo,
que te entrega aprisionada. Libertades compartidas,
sollozos de madrugada, sonrisas de amor vertidas
en las mullidas almohadas.
Hembra y varón prodigando en un tango sus placeres,
lamento de bandoneón que acurruca a los quereres.
Melodías de entrevero, leyenda de unos puñales,
transitando el universo vas mostrando tus caudales.
Porque naciste orillero, te piantaste a Barrio Norte,
recalaste en Montmatre, con Arolas dando corte.
Luego Hollywood, sus salas, consagraron a Carlitos
y en medio de tanta gala, Medellín parió su mito.
Hoy el mundo te abre puertas, callejón de mi arrabal,
prolongando el vendaval de sus figuras disueltas,
perennes... vivas... abiertas, como el alma del zorzal.