Fernán Silva Valdés

Nome verdadeiro: Silva Valdés, Fernán
Pseudônimo: Juan Corrales
Poeta, letrista, dramaturgo y bailarín
(15 outubro 1887 - 9 janeiro 1975)
Local de nascimento:
Montevideo Uruguay
Por
Orlando del Greco

u primer volumen de versos, Ánforas de barro, apareció en 1913 y el segundo, Humo de incienso, en 1917, pero su carrera literaria empieza con el libro Agua del tiempo, de 1921, cuya primera parte titulada Poemas nativos trajo una renovación de la poesía criolla. A él sucedieron: Poemas nativos (1925), Intemperie (1930), Poesías y leyendas para niños (1930), Los romances chúcaros (1933), Leyendas (1936), Romancero del sur (1938), Ronda catonga (1941), Cuentos y leyendas del Río de la Plata (1941), Corralito (1944), Leyendas americanas (1945), Cuentos del Uruguay (1945), Lenguaraz (1955) en verso o prosa.

Su poesía ha sido juzgada y elogiada por las más altas figuras de la crítica universal, hispana sobre todo, reconociéndolo como el mejor poeta uruguayo.

—«Hubiera querido ser un gaucho y no un hombre de la ciudad. Tengo en mis venas sangre criolla. Soy autóctono puro. Martín Fierro y Fausto fueron los primeros libros que leí. Los llevaba en el recado, o en el cinto si es que montaba en pelo. A los catorce años escribía versos. Versos o lo que fueran. Luego, ya hombre, concurría a las estancias atraído por el espectáculo de los trabajos de campo. Allí me sentía en mi medio», dijo para un reportaje que se le hizo. Su inquietud lo llevó al teatro escribiendo el ballet Mburucuyá, que con música de Eduardo Fabini se estrenara en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1936. En 1952 dio Santos Vega en el Solís de Montevideo por la Comedia Nacional Uruguaya, después estrenó Barrio Palermo, Por la gracia de Dios, Pulgarcito, El testigo, Los hombres verdes, Vidas de dos cuchillos, algunas de ellas premiadas.

A raíz de su ingreso a la canción popular con “Margarita punzó” (hermosa página con música de Matos Rodríguez creada por Magaldi-Noda), la que fuera popular revista porteña La Canción Moderna, del 17 de septiembre de 1928, publicó un reportaje que le hiciera sobre el tango, a la que contestó de la manera siguiente: «Creo que el tango es una canción y una música popular, a la cual hay que asignarle más valor serio del que se le da dentro del ambiente artístico. Creo que ahora tiene el tango, más importancia que antes; y al decir antes me refiero al tiempo que yo lo bailaba, o sea los tiempos de “El apache argentino”... porque generalmente en ese tiempo el tango era una pieza de baile y ahora no sólo es eso, sino que también es la canción. Antes por el tango el pueblo bailaba, ahora baila y canta. He oído decir (...), que el tango para nosotros, debe tener más importancia que las antiguas canciones criollas que nos ha transmitido la tradición, porque estas son obras de nuestros padres o nuestros abuelos, y el tango es la obra de nosotros mismos; por lo menos el tango actual; el que sale de los bandoneones y tiene el aroma del tiempo presente... Yo creo, y siento, que soy un poeta esencialmente popular, siento al gaucho y su ambiente y siento también de un modo intenso el arrabal. Ya en mi libro Agua del tiempo aparecen, aunque en menor cantidad, composiciones hijas de ese ambiente, composiciones con motivos arrabaleros como “El Tango”, “La Giradora”, “La Cicatriz” y “Cabaret Criollo”».

A “Margarita punzó” siguiéronle “Agua florida”, tango con música de Ramón Collazo; “Adiós Argentina” con Matos Rodríguez; “Nido deshecho”, vals con Guillermo Barbieri; el sublime “Clavel del aire” con Juan de Dios Filiberto; la cifra “Querencia” con Américo Chiriff; “En blanco y negro”, milonga, con Néstor Feria; “Ponchito de vicuña” con José Razzano; éstas son sus canciones más populares, si bien algunas sobrepasaron el tiempo y se escuchan siempre con lozanía.

Consultado para esta recopilación sobre Carlos Gardel, dijo: «Conocí a Gardel en Buenos Aires, pues ambos, junto a otros artistas, intervinimos en una fiesta de beneficencia; me resultó muy cordial y sencillo. Es una pena para mí, que no me haya grabado nada más que “Clavel del aire” y “Querencia”.»

Nosotros diremos que Gardel estrenó a su regreso de Europa, año 1931, “Ponchito de vicuña”, tango que hizo con José Razzano, y que el cantor inmortal no llevó al disco por desavenencias con su antiguo compañero y, además, en la última visita que Gardel hizo a Montevideo, recogió su poesía “El mate amargo [b]” que entregó al pianista Alfonso Lacueva para que le colocara música con ideas de llevarla al disco en la primera ocasión que no pudo ser por emprender el viaje del que no regresó.

Colaboró en diarios y revistas como Caras y Caretas, El Trovador de la Pampa, La Canción Moderna, La Tradición.

Silva Valdés nació en Montevideo el 15 de octubre de 1887 y allí falleció el 9 de enero de 1975.