Andrés Falgás

Nome verdadeiro: Falgás, Andrés Salvio Miguel
Pseudônimo: Miguel De Salvio
Cantor, compositor y letrista
(15 janeiro 1916 - 15 maio 1995)
Local de nascimento:
Buenos Aires Argentina
Por
Néstor Pinsón

urante la gran época del tango, cada intérprete vocal, fuera cantor o cancionista, tenía su estilo, su forma de cantar, sus características salientes. Y así como a Alberto Castillo lo veía como al prototipo del cantor extrovertido, pregonero; todo lo contrario me ocurría al escuchar a Falgás. Mientras pasaban sus discos imaginaba su rostro arrugándose, compungido abriendo poco la boca, emitiendo su voz como un llanto reprimido.

Como Castillo y tantos otros, fue blanco fácil de aquellos imitadores, muy comunes por entonces, que acentuaban con trazos gruesos las características de cada cantor. Esto no significaba en absoluto minimizar la atracción que provocaban sus interpretaciones. Lo ratifican alrededor de 130 registros discográficos y la excelente recepción que una y otra vez recibió en cada país que se presentó.

Hijo de padre catalán y madre italiana, nació en el barrio de Caballito donde desarrolló sus estudios primarios y secundarios. Luego tuvo varios empleos para ayudar a su familia pero lo suyo era el canto que por fin tiene su premio en 1933. Las crónicas tangueras mucho han nombrado aquel concurso emitido por LR4 Radio Splendid y, auspiciado por el polvo limpiador Puloil. Se presentan un par de miles de participantes y en las instancias decisivas, los finalistas son acompañados por el Trío Puloil, compuesto por Miguel Caló, Luis Brighenti y Raúl Kaplún. Ganó Hugo Gutiérrez, también violinista, justamente en la orquesta de Caló, y compositor. En segundo lugar Falgás. En cuanto a las chicas, las elegidas no tuvieron trascendencia, fueron ellas Elena Valdéz, Nora Flores y Nelly Aguirre. El premio fue una medalla, cierta cantidad de dinero y varios meses de actuación en Radio Splendid.

En su itinerario radial fue acompañado, entre otros, por conjuntos de ocasión dirigidos por Federico Scorticati, Enrique Rodríguez, dúos o tríos de guitarras. Y el 5 de mayo de 1936 debuta en el disco para el sello Odeón con el tango de Jorge Argentino Fernández y José María ContursiPena de amor” y el vals “Cofrecito”.

Autógrafo de A. Falgás, dedicado a Néstor Pinsón

En 1938 comienza su relación con Juan Canaro haciendo actuaciones en diversos locales y radios y cinco nuevas grabaciones. A continuación la orquesta de Rodolfo Biagi reemplazando a Teófilo Ibañez y once registros más entre julio de 1939 y abril de 1940.

Entonces Juan Canaro lo requiere para una larga gira por América. Pasan por Chile, Perú, Ecuador, Colombia, casi toda Centroamérica y llegan a Méjico.

Luego de varios meses, Canaro avisa que pega la vuelta pues extrañaba a su familia. Gabriel Clausi, bandoneón del conjunto, se hace cargo de apuro de una nueva formación para cumplir con los contratos firmados, se crea así Los Reyes del Tango.

Méjico lo alberga durante largo tiempo, filma una película donde canta varios temas y graba en la Victor.

Es una época donde el cantante vive viajando de aquí para allá, una y otra vez a Chile, Venezuela, Cuba (donde graba con Joaquín Mora), Puerto Rico (lugar de nacimiento de la cancionista melódica Elsa Miranda, su compañera de vida por unos años) y muchos otros países, sin dejar de pasar algunas temporadas por Buenos Aires.

Aquí fue acompañado por Tití Rossi, por la orquesta del cantor y violinista Raúl Garcés y actuaciones, sin llegar al disco, en la orquesta de Julio de Caro, esto fue en 1951. Sí llegó al disco acompañado por Roberto Pansera, Gabriel Clausi, por las guitarras de Aníbal Arias y otros.

Vuelve a Colombia en 1956 y después viaja nuevamente a Centroamérica y Méjico. A los dos años regresa a la Argentina y adquiere una parte de un local nocturno Le Tucán. A fines de ese año parte a Colombia y actúa con gran éxito, dejando el testimonio de algunos registros fonográficos.

Y así yendo y viniendo permanentemente, en 1983 viaja a los Estados Unidos y actúa en La Casa Gardeliana de Nueva York y en otros importantes escenarios.

Tiene una buena cantidad de composiciones, algunas que le pertenecen en letra y música, otras con la colaboración en los versos de Abel Aznar y especialmente varios títulos con José María Contursi: “Buzón de mi vereda”, “En el olvido”, “Mañana a las ocho” y los valses “Triste” y “Tu voz”.

Continuó cantando hasta bien pasados sus 70 años de edad.

Fue un verdadero embajador del tango argentino y un correcto cantor, cuyo timbre y fraseo son inconfundibles. Sigo emocionándome cada vez que lo escucho con esa versión de “La brisa” con una rara y casi desconocida letra de Caruso, diferente a la que grabaron el resto de sus colegas.