Sacrificio

1938

Música: Luis Cosenza

Fue por la senda del ensueño
que tu cariño
vino hasta mí,
a trocar en mil estrellas de ilusión
las sombras de mi corazón.
Y es por la senda de la vida
que amargamente
¡te digo adiós!
Y es porque tu amor
me da hasta el valor
de alejarme si lo quiere Dios.

El destino te ha ligado
a un ser malvado
que nunca te amó;
y si tus sueños ha podido pisotear,
ya nada importa que le llegues a faltar.
Pero a nuestro amor secreto
venció el respeto
que infunde un hogar;
dos inocentes que no saben del dolor...
¡Y yo por ellos sacrifico nuestro amor!

Desde el rincón de mi silencio
eternamente
te nombraré,
y mi alma en el ensueño besará
tu alma que hoy llorando está.
Tal vez mañana el sacrificio
su recompensa
nos quiera dar;
y este triste adiós,
si lo quiere Dios
para siempre nos podrá acercar.