Almanaques

Poema lunfardo

El ajedrez de la vida
me ha dejado sin opciones
enfrentado a los peones
que me ven con ojos fieros,
solo en medio del tablero
sin jugada definida.

No sé si tengo salida,
si podré mover la pieza;
cuando el destino comienza
su cruel destino a tejer,
poco podemos hacer
para entablar la partida.

Llevo en mis manos vencidas
unos cuantos almanaques,
siempre con el rey en jaque
sin saber de tregua alguna
pidiendo tan solo que una
no me la den por perdida.

Pero entonces, bienvenida,
la sangre de mis abriles
en caballos y en alfiles
se dispone a dar combate
y porque no, jaque mate
en la próxima movida.