Café Nacional

Poema lunfardo

En una calle céntrica donde la ola
de la ciudad arrastra todo el descarte,
hay un café salvado de la victrola
donde el tango levanta su rancho aparte.

En este templo mishio del pentagrama,
porteño hasta la mezcla de su revoque,
es donde el tango vuelca toda su gama
y entra en los corazones como un estoque.

Estos muros tan viejos que ha respetado
la biaba prepotente de la piqueta,
son los testigos de mi café cortado
y de las filigranas de Antonio Aieta.


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Café Nacional