Por
Ricardo García Blaya

Los hermanos Canaro, una dinastía del tango

rancisco, el mayor de los Canaro, es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes próceres del género, sobre él hay mucho material en Todo Tango. Lo mismo de Juan, el tercero de los hermanos, de quien también tenemos bastante información. Por tal motivo, excluiremos a ambos de la presente crónica para dedicarnos a los otros tres, menos frecuentes en los medios tangueros, que también tuvieron un lugar de privilegio en nuestra música ciudadana.

Rafael Canaro, el segundo, fue en sus inicios guitarrista y luego contrabajista, además, director y compositor, nació como casi todos los integrantes de su familia, excepto Mario, en San José de Mayo, capital del departamento de San José, en la República Oriental del Uruguay.

Siendo muy joven su familia se mudó a Buenos Aires. Su primer trabajo fue como canillita en la calle Entre Ríos, cuando junto a sus hermanos Francisco y Juan contribuían a la economía familiar.

Como muchos ejecutantes de guitarra de aquellos años, cuando las orquestas de los años veinte abandonaron ese instrumento, Rafael se volcó a la ejecución del contrabajo.

Siendo músico de la agrupación que su hermano Francisco dirigía en París (Francia), en 1925, se radicó en Europa por un largo período. En este continente y con su otro hermano Juan, compartió la dirección de varios conjuntos que actuaron en España, Francia y Alemania.

Al regreso de esas giras, en 1931, continuó su labor como director independiente siendo el centro de actividades París, donde grabó numerosos discos en el sello Odeon con sus compatriotas Fioravanti Di Cicco (piano), Héctor Artola -también nacido en San José- (bandoneón) y el vocalista argentino Aldo Campoamor. Además estuvieron en su orquesta, los cantores Alberto Tagle y Luis Scalon.

En presentaciones que hiciera en el cabaret Les Ambassadeurs, de París y en locales nocturnos de España, sus agrupaciones contaron con la participación del celebrado tenor Luis Mariano y una bella muchachita –después famosa- Carmen Sevilla, que estaba haciendo los primeros pasos de su carrera profesional.



Fue compositor de los tangos “La palmera”, “Ciertos amores”, “La batuta”, “Lejanía”, “Pizpireta”, “Tango de media noche” con Enrique Cadícamo, registrado por Francisco Canaro y la voz de Carlos Roldán; el vals “Ya lo sabés (No te cases)” en colaboración con Oscar Sabino y letra de Aristeo Salgueiro, grabado también por la orquesta de su hermano mayor con Francisco Amor y del popular “Sentimiento gaucho”, éste firmado con su hermano Francisco y que tiene cientos de versiones.

Humberto Canaro, buen pianista, director y compositor, también nacido en el mismo San José de Mayo (Uruguay), era un niño aun cuando su familia se radicó en Buenos Aires.

En la capital de la Argentina desarrolló su carrera musical, durante la cual dio a conocer varios tangos que supieron del éxito: “Alfredo”, “Gloria” con letra de Armando Tagini, “Palo Verde”, “Tortura”, “Fiebre”, “Ventaja”, “Novia mía”, “Nuevas esperanzas”.

Alguna vez comentó Manuel Pizarro: «En 1918, fui a Córdoba, cumpliendo una gira, me acompañaron Humberto Canaro (piano) y los violinistas Rovati y un muchacho de mi barrio de apellido Pizella. Actuamos en un café de camareras Las Delicias, allí conocí a Ciriaco Ortiz de pantalones cortos, quien actuó después en mi orquesta».

En 1920, dirigió la orquesta suplente de su hermano Francisco, que se presentaba en varios cabarets, Maipú Pigall, Tabarís, Dancing Florida, en aquella formación tocaban Rafael Tuegols, apodado El Viejo (violín) y Carmelo Mutarelli (cantor y contrabajista). Luego, dirigió otra agrupación similar en el Casino Pigall, de la calle Maipú 340, donde tocaron José Schumacher, Anselmo Aieta y Ángel Danesi.

Integró, en 1922, la primera orquesta de su hermano Juan, que estaba compuesta por Humberto Canaro (piano), Juan Canaro y Roque Biafore (bandoneones), Rafael Tuegols y Antonio Buglione (violines), Rodolfo Duclós (contrabajo).

En 1935, dirigió su propia orquesta en Radio Splendid y en las emisoras Porteña y Cultura, se presentó acompañado por el chansonnier Pedro Arrieta.

Por último, José Libertella nos cuenta una linda anécdota con el maestro: «Empecé a estudiar el bandoneón con varios maestros, perfeccionándome luego con Francisco Requena y con Marcos Madrigal. Hasta que un día me escuchó Humberto Canaro y me dijo: «Venite pa’l centro o te vas a quedar entre los yuyos».

Mario Canaro, ejecutante de varios instrumentos fue violinista, bandoneonista y contrabajista además, director y compositor, fue el menor de los hermanos Canaro consagrados al tango; nació en Buenos Aires en el barrio de San Cristóbal.

No obstante haberse iniciado como violinista actuó, durante algunos años, como ejecutante de bandoneón en la orquesta de Francisco Canaro, para luego tomar el contrabajo.

Dio a conocer varios tangos: “Así es el mundo” (1924), cuya grabación, con la voz de Roberto Díaz, inauguró la época de los estribillistas; “Quiero verte una vez más” (1938) tema que previamente y con otra letra, se tituló “Viejo gaucho”; “Recuerdos de París” con Carmelo Santiago (1942), se contaron entre sus mayores sucesos.

En 1947, formó parte del Cuarteto Espectacular Buenos Aires, dirigido por Alejandro Scarpino (bandoneón), Francisco Di Rosa (piano), Juan Pedro Castillo (violín) y Mario Canaro (contrabajo).

Actuó en Buenos Aires y en el exterior, presentándose durante 1959 en la ciudad de San Pablo (Brasil). En 1953, llegó al disco Pampa dirigiendo con Juan Canaro el Sexteto de los Hermanos Canaro.

Compuso además los tangos: “Maragato”, “Don Horacio”, “Oigo tu voz”, “Chonguita”, “Qué yunta”, “Mi querer” con Juan Andrés Caruso; “Ya no cantas más”, “Quien más que yo”, “La quimera”.

En 1967, con su orquesta y las voces de Tito Landó y Néstor Peña, grabó un disco larga duración para el sello Magenta, disco 13049, en el que se destacan, “Corazón de oro”, “Sentimiento gaucho”, “Puentecito de plata (Juramento)”, dos temas propios: “Tú el cielo y tú” y “Duerme mi niña”, entre otros.

En 1969, registró, como Quinteto Canaro, un 33 rpm doble duración, sello EMI-Odeon, disco DTOA/E – 2272, con cuatro temas: “Requiem a Francisco Canaro” de Mario Canaro y “Pedime lo que querés” de Francisco Canosa con letra de Juan Andrés Caruso, cantados por Néstor Peña, y “Quiero verte una vez más”, “Envidia”, cantados por Elda Solano.