Por
Oscar Del Priore

Cuarteto Del Centenario

n 1910, la Argentina tiene más de 6.000.000 habitantes, de los cuales en la Capital viven 1.300.000 aproximadamente y ese año, se realizan en Buenos Aires, los festejos conmemorativos del centenario de la Revolución de Mayo. La ciudad se viste de fiesta con la visita de altas personalidades mundiales y hay un despliegue de actos festivos.

Varios meses duró la preparación de estas fiestas, a las que concurrieron el presidente chileno Montt, la Infanta Isabel de Borbón, Rubén Darío, Georges Clemenceau, Guillermo Marconi, el Príncipe Luis de Orleans y Bragance, que vieron un Buenos Aires engalanado, arcos cruzando las avenidas, plazas adornadas, exposiciones, hoteles. Los obreros, en cambio, sufriendo la pobreza del los conventillos, se declaran en huelga en la víspera del 25 de mayo como «un mentís a cuantas libertades quieren celebrarse y expresarse ante el mundo civilizado», dice la F.O.R.A. (Federación Obrera de la República Argentina).

Las fiestas del Centenario se realizan con la clausura de los diarios socialistas y anarquistas y más de un centenar de dirigentes obreros presos. El estado de sitio crea una calma artificial y la «juventud dorada» porteña, armada y organizada en patotas, persigue a los «gringos anarquistas».

Se inauguran el Monumento de los Españoles y el del Ejército de los Andes. Argentina gana el primer Campeonato Sudamericano de Fútbol, en el que interviene junto a Uruguay, Chile y Brasil. Es nuestra la Copa Centenario.

El 12 de octubre de ese año, Roque Sáenz Peña asume la presidencia, en reemplazo de José Figueroa Alcorta. Y, ese año 1910, el tango ya ha tomado una forma muy definida. Los conjuntos que hacen tango son generalmente cuartetos, siendo el más famoso el de Juan Maglio (Pacho). La combinación instrumental estaba conformada, generalmente, por bandoneón, violín, flauta y guitarra.

De todo esto hace 59 años. Hoy el tango ha cambiado ¡Y cuánto! Aparecieron Aníbal Troilo Pichuco, Horacio Salgán, Astor Piazzolla, Eduardo Rovira y mil más. Y de aquella época quedó sólo un nostálgico recuerdo. A veces, los tangueros quieren remontarse a aquella época. Y lo hacen recurriendo al viejo repertorio. Pero casi nunca al estilo de entonces, el estilo de Pacho, de Vicente Greco. El estilo que escucharon los viejitos jubilados que se sientan todas las tardes de sol en el banco de Parque Chacabuco o de la estación Núñez.

El estilo que seguramente escucharon Cao y Mayol, o el Mono Zavattaro al salir de Caras y Caretas. El estilo que permitió al abuelo Romeo bailar en El Tambito. Pero hay cuatro líricos —el Cuarteto del Centenario— que quieren irse a vivir a aquella época. Pero como no tienen la máquina de Flash Gordon, ni los dejan meterse en el Túnel del Tiempo, recurren a los tangos viejos.



Y, a su modo, viajan al Centenario. Y lo bueno es que nos hacen viajar también a los que escuchamos sus tangos. El bueno de Emilio Branca toca el fueye, es casi tan gordo como Pichuco. Eso sí, tiene menos pelo. Pero cuando acuna el bandoneón en las rodillas con sus manos laburantes, parece que hubiera resucitado Pacho con sus bigotes y todo. La guitarra está a cargo de Eduardo Valle, que tiene más pelo y que se despeina cuando hace bordonear a su viola. En violín, un tanguero que tocó con Roberto Firpo, Florindo Sassone, Domingo Federico, Osvaldo Pugliese, Atilio Stampone, Enrique Rodríguez y tantos otros, Enrique Cantore, petiso y uno de los violines virtuosos del tango. La flauta es soplada por el pibe del grupo, Jorge Slivskin.

El Cuarteto Del Centenario tuvo su más importante actuación, tal vez, en aquella obra inolvidable que se representó en el Teatro Florencio Sánchez: Tiempo de Villoldo. O tal vez, en el Festival de Tango de Medellín. Y ahora, el Cuarteto graba este disco en el que incluye reliquias: “El queco”, “Dame la lata” y “Bartolo”, son tres de los primero tangos que se conocen, tienen ya un siglo y, según algunos autores, son los primeros que se escribieron.

Aparece después la familia Greco, puntos bravos de San Cristóbal, con “Montaraz” y “Qué nene”, de Vicente Greco, “Garrote”, bandoneón precursor y “Martín Fierro”, de su hermano el guitarrista Domingo Greco. Aparecen también aquellos pianistas precursores que tocaban en salones como el de Laura o María la Vasca: Prudencio Aragón, El Yoni (“El talar”), Manuel Campoamor (“Muy de la garganta”), Rosendo Mendizábal (“A la larga”) o Alfredo Bevilacqua (“Venus”). El tango “La patota” pertenece a Carlos Minotti, autor de “El orillero” y “El verde”, “Chiflale que va’ venir”, del gran Ángel Villoldo, precursor sin grupo, “Cordón de oro” de Carlos Posadas, compositor renovador para su época y “Viento norte” es de Augusto Gentile, autor de “Flor de fango” y en su época lo sabía tocar El Alemán Arturo Bernstein.

Pasó mucho tiempo, es cierto. Pero estos cuatro bohemios se resisten a ello. No sabemos si está bien o mal... pero ¡Qué bien lo hacen!

¡Anímese! Entre en el Túnel del Tiempo con el Cuarteto Del Centenario. Lo va a pasar muy bien. ¡Ah! Si los encuentra, mándeles saludos míos a Evaristo Carriego, José Betinotti, Gregorio de Laferrère, Jorge Newbery y Florencio Parravicini.



Presentación del disco Tangos del lejano Buenos Aires, en el año 1969.

Nota de dirección:
El Cuarteto Del Centenario se formó en 1948, en el barrio de Barracas, con el propósito de rescatar el tango criollo, desde los heroicos tiempos de Villoldo, por iniciativa de su director Eduardo Valle.

Se presentó en los más importantes escenarios porteños: El Viejo Almacén, Café Tortoni, en la Academia Porteña del Lunfardo en tiempos de José Barcia, en el Teatro Nacional Cervantes —con la Comedia Nacional Argentina— en el sainete de Alberto Vaccarezza, El conventillo de la Paloma y en el Teatro General San Martín, entre otros. También actuó en París, en el Trottoirs de Buenos Aires y realizó una extensa gira por 55 ciudades de Japón junto al maestro Jorge Dragone y una importante compañía.

Otros títulos de long plays del cuarteto: Tangos patrióticos, Tangos camperos, Tangos de principios de siglo y algún otro que en este momento no recuerdo. Además de los músicos mencionados, participaron los violinistas Eugenio Nápoli y Andrés Sagesse y la flauta de Enrique Magaldo y, es digno de destacar, los discos en que el conjunto acompañó al malogrado cantor Walter Yonsky.

Asimismo, actuaron en varios programas de televisión: Amistangos de Héctor Larrea, La raíz y el canto de Antonio Carrizo, en La Botica de Tango de Eduardo Bergara Leumann, en Sábados Circulares de Pipo Mancera, en Una noche con amigos de Lionel Godoy.

Un párrafo especial para Eduardo Ángel Valle, nacido en el porteño barrio de La Paternal, verdadero artífice del Cuarteto Del Centenario y gran solista, quien fuera iniciado en la guitarra, a los 4 años de edad, por su tío, el guitarrista orillero Alfredo Palacios.

En esa condición de solista participó en el Canal 11 en la mítica La Botica de Tango, ya mencionada. Hizo numerosos conciertos, entre ellos: en el Colegio de Escribanos, en el Teatro General San Martín, en el Hotel Sheraton, en el Anfiteatro de la Facultad de Medicina y, además, musicalizó el cortometraje sobre la vida y obra de su amigo, el pintor Juan Batlle Planas, coproducción franco-argentina.