Por
Roberto Selles

Charlemos - “Charlemos”, golpe bajo y humor popular

ara Luis Rubistein componer un tango fue sinónimo éxito, sabía muy bien como instalar un tema en el gusto popular. Aunque este fue, en no pocas etapas de la historia, el mal gusto. De otra manera, no podríamos admitir la desmedida boga que obtuvieron ciertas letras tangueras en las que los autores recurrían al golpe bajo para impactar.

El tango, “Charlemos”, compuesto por Rubistein en música y letra, en el año 1940, podría ser un buen ejemplo.

Hasta el penúltimo verso, el texto se refiere a una conversación telefónica entre un hombre y una mujer, es decir —para hablar con mayor claridad— una conquista amorosa cable mediante.

La «vuelta de tuerca» —como en las películas de suspenso— aparece en el verso final. Y ese remate es, precisamente, un golpe bajo. Recordemos algunos de esos versos:

¿Belgrano sesenta once?,
quisiera hablar con Renée...
¿No vive allí...? No, no corte...
¿Podria hablar con usted?


El diálogo acababa de quedar entablado. Finalmente, ella acepta y recibe esta respuesta:

¿Qué dice? ¿Tratar de vernos?
Sigamos con la ilusión...
Hablemos sin conocernos,
corazón a corazón.
No puedo... no puedo verla.
Es doloroso, lo sé.
¡Cómo quisiera quererla!
Soy ciego... Perdóneme.


El tan inesperado como efectista remate, conmovió notablemente a un público que, evidentemente, necesitaba ser impactado con golpes bajos. Y “Charlemos” se convirtió aceleradamente en el tango de moda.

Lo grabó Carlos Di Sarli, con la voz de Roberto Rufino, el 18 de febrero de 1941 y el 11 de marzo hacía lo propio Ignacio Corsini. Pero la más exitosa de aquellas interpretaciones resultó la de Alberto Gómez.

Eso sí, hubo un inconveniente. La letra original comenzaba con este verso: «¿Retiro sesenta once?», coincidiendo, por mera casualidad, con el número telefónico de la estación así llamada. Las bromas comenzaron a abundar. Cuando la telefonista de la estación respondía, solía oír a través del tubo: «Quisiera hablar con Renée». Las quejas del ferrocarril llevaron a Rubistein a cambiar Retiro por Belgrano.

Algunas grabaciones de “Charlemos”:

Orquesta Carlos Di Sarli, canta Roberto Rufino (1941)
Ignacio Corsini con las guitarras de Maciel, Pagés y Pesoa (1941)
Alberto Gómez, con la Orquesta Adolfo Guzmán (Cuba, 1941)
Orquesta Francisco Canaro, canta Ernesto Famá (1941)
Enrique Carbel, con Orquesta Sello Victor (1941)
Roberto Rufino, con orquesta dirigida por Armando Cupo (1952)
Orquesta Domingo Federico, canta Dante Rossi (1956)
Miguel Montero, con Orquesta Oscar Castagniaro (1968)
Orquesta Osvaldo Requena, canta Héctor Carola (1995)
Luis Cardei, con Antonio Pisano en bandoneón (1995)
Trío Kvitko-Boero-Cotella, canta Walter Romero (2005)
Olimpo Cárdenas con guitarras (Medellín)
Octeto Marabú - Director: Osvaldo Manzi