Décimo piso

Tango

Tangotexte: Máximo Blostein

Detrás de una puerta, de un décimo piso,
hay una canilla goteando una herida
unos platos sucios, restos de otra vida,
y una sombra vana contra la pared.
Por una ventana se enfría la noche.
La cama, un revuelto de recuerdos viejos
lágrimas perdidas detrás de un espejo
y un whisky que gime después de comer.

Allá donde no llegan los árboles más altos
y la ciudad devela que hay anchos horizontes
con el silencio antiguo de quien se sabe solo
un hombre se encadena con su pena de amor.
A veces lo vistan difusas manchas rojas
son como golondrinas que añoran primaveras
lo abruman con destellos de aquella luz viajera
que en el décimo piso, ya nunca más durmió.

Arriba penumbras que siembra la ausencia
pero abajo siguen trinando las cosas
rugen las bocinas su cuitas furiosas
laten los semáforos del anochecer.
Y tras de la puerta en un décimo piso
con tristeza férrea se aquietan las horas
y una sombra vana parece que llora
mientras sangra un whisky después de comer.