Adelina

Vals

Tangotexte: Ramón Montes / Juan Ghio

Son tus ojos, Adelina,
tan negros como mi suerte
y en tu rostro se ve dibujada
toda tu hermosura.
Es tu acento, también adornado
de luz y ternura;
sos la imagen pura,
que robó la calma
de mi corazón.

Contemplarte siempre
es mi único anhelo,
una mirada tuya
es mi alegría.
Estando lejos de ti
me moriría de pena
y de dolor.

Yo comprendo demasiado
que tu amor me es imposible;
también comprendo
que de tu corazón
jamás seré dueño.
Pero es tanto mi cariño
que tu imagen veo, y te sueño
y así me despierto creyéndote mía
¡qué dicha sería
ser tu admirador!