Por
Abel Palermo

ació en España y era hijo de Gregorio Sánchez y Aurora Fabieri. En 1924, se embarcaron a la Argentina y se radicaron en San Nicolás, provincia de Buenos Aires y, alrededor de 1930, se trasladaron definitivamente a la Capital Federal.

Ya Juancito había recibido las primeras lecciones de bandoneón en San Nicolás y, una vez radicado en Buenos Aires, se puso de lleno a estudiar el instrumento. A los 13 años formó un trío junto a José Basso y Alejandro González, luego fue requerido por el violinista Alberto Pugliese, hermano de Osvaldo, para integrar su agrupación orquestal. En 1937, continuó con Alberto Cima, hasta que al año siguiente, Francisco Lauro, director de la orquesta Los Mendocinos, lo incorpora como primer bandoneón. El pianista era Alfredo De Angelis y el cantor Mario Landi, es interesante destacar que Astor Piazzolla, previo a su incorporación a la orquesta de Aníbal Troilo, tuvo una breve actuación en esa formación.

En 1939, Sánchez Gorio se desvinculó de Lauro y junto al pianista Bernardo Bas y la voz de Mario Landi formaron un conjunto que dura apenas un año.

Armó su nombre artístico sin el Gregorio y agregó, como segundo apellido, las últimas cinco letras del nombre eliminado.

En 1940, se decidió a dirigir su propia orquesta debutando en LR4 Radio Splendid con su cantor Luis Botini, recién desvinculado de José Tinelli, quien cambió su nombre por el que lo hiciera famoso en la década del 40: Luis Mendoza.

En el mes de julio pasó a Radio Prieto e incorporó como segundo cantor a su ya conocido Mario Landi.

Ya en 1943, la orquesta había adquirido gran notoriedad en Buenos Aires como en el resto del país. Su estilo, con mucho ritmo y muy bailable, se va imponiendo y es contratado por el sello RCA-Victor. El 18 de agosto de 1944, grabó su primer disco, con el tango de su autoría y versos de Horacio Sanguinetti, “Oriente” y, del otro lado, el vals de Alfredo PelaiaClaveles mendocinos”, ambos con la voz de Mendoza. Resultó un importante éxito de ventas.

Vuelven a grabar el 4 de enero de 1945, esta vez el instrumental de Francisco CanaroMilonga con variación” y con Mendoza “No me importa su amor”, de José Dames y Enrique Cadícamo. En esa etapa en la Victor grabó seis temas, triunfó en la calle Corrientes, actuó durante todo el año 1946 en la confitería tanguera Marzotto y participó en los carnavales de 1947 en el club Defensores de Santos Lugares.

En 1948, incorporó al cantor Jorge Linares que se había retirado de la orquesta de Pedro Laurenz y, durante ese año, realizó una exitosa gira por todo el país, que se extendió, después, al Uruguay.

A fines de 1949, se incorporó el cantor Osvaldo Bazán, después de su paso por la orquesta de Emilio Balcarce, quien, junto a Mendoza, se convertirían en uno de los binomios más populares de esos años.

En 1951, fue contratado por el nuevo sello Orfeo, que luego sería absorbido por la CBS-Columbia. En el mes de septiembre grabaron el instrumental “Rodríguez Peña” y a dúo Mendoza-Bazán, su vals con letra de Reinaldo Yiso, “Comodoro Rivadavia”. Pero el suceso discográfico se producirá en 1952, con su cantor Luis Mendoza, con el tango “Gitana rusa”, grabado diez años antes por Osvaldo Fresedo con la voz de Oscar Serpa y por Ricardo Malerba con la de Orlando Medina. Dicha obra lleva su firma y la del poeta Horacio Sanguinetti y estuvo inspirada en la melodía de un músico judío de Ucrania, como lo revela Julio Nudler en su trabajo La gitana judía. Esta curiosidad, resalta la capacidad de Sánchez Gorio de convertir una musiquita campesina, en un tango de extraordinaria repercusión.

En los años posteriores siguió con sus actuaciones radiales y en confiterías bailables, también con una gran venta de discos. En 1957, realizó una importante gira por Brasil, al regreso de la misma se desvincularon sus cantantes Luis Mendoza (18 años con Gorio) y Osvaldo Bazán, quienes fueron reemplazados por Raúl Ledesma y Julio Fontana. Al poco tiempo, Ledesma pasa con Miguel Caló y ocupa su lugar Roberto Mancini.

En los carnavales de 1959, actuó en el club Victoria de la provincia de Buenos Aires, siendo sus cantores Osvaldo Bazán (de vuelta en la orquesta), Alberto Aguirre (Cholo) y Julio Fontana. Durante todo ese año fue artista exclusivo de LR1 Radio El Mundo y del cabaret El Avión de La Boca.

A partir de 1960, como todo el mundo tanguero, sufrió el cambio producido por los empresarios de los sellos grabadores, radiales y televisivos, quienes volcaron todo su apoyo a la música foránea llamada «nueva ola». Sus últimas actuaciones se produjeron en la televisión, en el ciclo Ronda de ases, conducido por Héctor Larrea.

Este notable músico falleció a los 58 años. No sólo debemos recordarlo por haber sido un gran bandoneonista y, fundamentalmente, por su orquesta, que durante 20 años con estilo rítmico y repertorio sentimental, supo conquistar al gran público de todo el país. Fue un grande de la radio y de la industria fonográfica.

Por último, quiero destacar su aporte como compositor y también mencionar a los talentosos poetas que versificaron su obra: Eugenio Majul, Horacio Sanguinetti, Reinaldo Yiso, entre otros.