Plácido Simoni Alfaro

Nombre real: Simoni, Plácido Martín Sixto
Seudónimo/s: Morocho Martín
Pianista y compositor
(2 febrero 1903 - 25 mayo 1984)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Por
Roberto Vozza

ijo de Plácido Martín Simoni y María Alfaro, ambos argentinos, fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de Balvanera el 19/3/1903. Vivían en la calle Ecuador 888 de la ciudad de Buenos Aires.

Muy joven incursionó como pianista en aquella enorme pléyade de intérpretes y compositores que dio el tango en las primeras décadas del siglo XX.

Según informaciones de Juan Silbido, se lo menciona como discípulo de Rosendo Mendizábal y que estuvo al frente de un conservatorio musical ubicado en la calle Córdoba 5000.

Comenzó como muchos, en bares y academias, como junto a Juan Pedro Castillo en el café A.B.C. en 1920. Existen testimonios de que ingresó en la orquesta de Julio De Caro (1926); luego reemplaza a José Martínez en un trío con los hermanos Vicente Fiorentino y Francisco Fiorentino, más adelante se agrega Joaquín Mora y se llaman Fiorentino y su Barra Brava. Siempre con esta base se forma, más tarde, la orquesta de Vicente Fiorentino, con el agregado de algunos músicos para agrandar el conjunto.

Participó en muchos otros conjuntos y formaciones más pequeñas, actuando en radio y en otros locales, pero el destino le fijó otras metas como ser la de radicarse por espacio de cinco años en la cordobesa ciudad de Villa Dolores.

Tuvo un corto regreso a Buenos Aires, alternando la Capital Federal con Hurlingham, pero puso proa hacia otro destino en 1960; el elegido fue la provincia de Santiago del Estero, en cuya capital residió casi un cuarto de siglo hasta el momento final de sus días.

En la «Madre de Ciudades» desplegó su arte y experiencia que le valió el reconocimiento como músico, al tiempo de granjear muchas amistades por imperio de sus dotes de sociabilidad y simpatía.

Simoni Alfaro aquí adoptó como nombre artístico el de El Morocho Martin, que fue su identificación corriente y cotidiana y demostró a los santiagueños sus cualidades musicales no solo en el tango sino en otros géneros.

Comenzó integrando la orquesta dirigida por el cantor Américo Navarro. Tiempo después formó un sexteto con los bandoneones Fidel Lucero y Raúl Giménez, el violinista Juan de Dios Gallo y Luis Saganías al contrabajo. Amalia García era la cancionista.

El grupo tuvo su apogeo actuando en numerosas ocasiones en salones, pistas bailables y ámbitos más recoletos.

Fue un virtual pianista estable, a la vez, de la desaparecida Radio del Norte, donde a la par hacia los ensayos, y llegó a presentarse en la vecina San Miguel de Tucumán con actuaciones en LV12 Radio Independencia. Alternó la actividad artística enseñando piano a domicilio.

Una circunstancia fortuita en su vida, por imperio de las múltiples relaciones cosechadas en Santiago, le permitió acceder a un modesto empleo público en tiempos del gobierno radical de Benjamín Zavalía, entre 1963 a 1966.

En 1962, SADAIC, por intermedio de su letrado el doctor José Antonio Faro, le entregó una medalla de oro al cumplirse medio siglo como socio de esa entidad. Testimonia ese acto una nota del diario El Liberal, de Santiago del Estero.

La edad y quebrantos en la salud fueron determinantes para que abandonara los escenarios.