Por
Orlando del Greco

ianista, compositor y periodista uruguayo. Cuando cursaba sus estudios en la universidad de Montevideo compuso una marchita dedicada a la peña estudiantil de la que formaba parte y que llamaban La comparsa, allá por 1916, año en que actuaba con éxito en el Café La Giralda, de la capital uruguaya Roberto Firpo y su formación orquestal, a quien llevaron la partitura sus compañeros de estudios; era “La cumparsita”.

Al respecto, dijo Firpo para la Revista de Tango, en el año 1952: «En 1916 fui con mi orquesta a Montevideo, y allí estrené lo que hoy es un éxito mundial, el tango “La cumparsita”. Actuando en el Café La Giralda (hoy Palacio Salvo) me trajeron ese tango y mayormente no le di importancia. Pero así y todo al muchacho que me lo había traído (amigo de Matos, pues éste no se animaba hacerlo y esperaba en la puerta del café) le prometí estrenarlo para un viernes. Efectivamente, al estrenarlo fue un éxito extraordinario... ¡Quién diría entonces, que “La cumparsita” con su autor humilde que no se animaba a traer personalmente su obra, sería con el tiempo cantada por todos los pueblos del mundo! Al estrenarlo en Buenos Aires, en el Café Iglesias, puedo decir que tuvo la misma repercusión que en su lugar de origen». (Esto lo dijo en 1952, pero en el año 1966 al homenajearlo sus colegas con motivo de sus sesenta años con el tango, Firpo afirmó en ese agasajo que “La cumparsita” tenía solamente como característica armónica la primera parte y que tomó una de su tango “La gaucha Manuela” y lo insertó a la marchita como trío —tercera parte—, añadiéndole también una de la ópera Miserere, de Verdi. Tendría así “La cumparsita” música de Matos Rodríguez, Roberto Firpo y Giuseppe Verdi).

En 1924, y ya caído en el olvido, Pascual Contursi y Enrique Maroni le colocan letra para ser cantado en la obra Un programa de cabaret del Teatro Apolo y de allí en más inició “La cumparsita” una sin igual popularidad, siendo el tango que más líos tuvo y por supuesto, el que más dio que hablar.

Este éxito hizo despertar en su autor sus dormidas condiciones de compositor y reapareció en 1925 con otro suceso, “Mocosita”, tango con letra de Víctor Soliño que esparció por todos los rincones la voz de Rosita Quiroga a través del disco.

Conocida sus condiciones musicales lo reclaman autores teatrales como Manuel Romero, Ivo Pelay, Juan Bautista Abad Reyes, Pablo Suero, Vicente Martínez Cuitiño y otros, para que musicaran sus obras y así colaboró en Gran Circo Rivolta, una llamada precisamente La cumparsita, Las argentinas vistas por los argentinos, San Telmo, La rosa de hierro.

Con letras de los citados o de otros buenos poetas como Celedonio Flores, Enrique Cadícamo, Fernán Silva Valdés, dio “Botija linda”, grabado por Agustín Magaldi; “Son grupos”, “Che papusa oí”, “San Telmo”, “La muchacha del circo”, “Globero”, “Te fuiste, ja, ja”, “Adiós Argentina”, “Yo soy la milonguera”, “La milonga azul”, “Raspail (El caballo de oro)”, “Rosa reseca”, “El pescador”, “Pobre corazón”, “Cuando bronca el temporal”, “Haceme caso a mí”, tangos; “Margarita punzó”, canción que creara el dúo Magaldi-Noda; “Bajo los sauces”, “La paisanita”, rancheras; “Con mis flores”, pasodoble; “Mi clavel”, “Hablame”, “Les peniches”, valses.

Hallándose en París en 1951 haciendo periodismo, corresponsal de varios diarios y revistas del Plata, es reclamado por sus amigos Manuel Romero y Carlos Gardel para que colaborara en la película que allí realizarían y aceptó de inmediato. Así escribió para Luces de Buenos Aires, con letras de Romero, la canción “El rosal” que canta Gardel, “Mi provinciana” tango interpretado por Sofía Bozán, “La serrana”, zamba coreada y bailada por la compañía y en colaboración con Enrique Delfino el lei-motiv de la misma: el tango “Canto por no llorar”.

Demás está decir que la amistad que tuvo con Carlos Gardel fue la de un hermano y nacida precisamente cuando los primeros líos de “La cumparsita”, ante su reclamo por haberle sustituido el nombre y grabarle con el título de “Si supieras”, sin contar con su autorización.

Después de “La cumparsita (Si supieras)”, Gardel le grabó “Mocosita” (también hubo cuestión con este tango), “Che papusa oí”, “La muchacha del circo”, “Te fuiste, ja, ¡ja!” y “El rosal”.

Por su profesión de periodista viajó por Europa desde 1924 y tuvo residencia habitual en París donde convivió horas gratas con músicos, intérpretes, dramaturgos y actores rioplatenses que lo ataron aún más a las cosas del pago, entre los que se contaron Francisco Canaro, Enrique Delfino, Vicente Martínez Cuitiño, Pablo Suero, Samuel Eichelbaum, Edmundo Guibourg, Juan León Bengoa, Alfredo Le Pera, Julio De Caro, Luis Bayón Herrera, Manuel Romero, Carlos Gardel, entre los más conocidos.

Matos Rodríguez nació en Montevideo el 18 de marzo de 1897 y allí falleció el 25 de abril de 1948.