Por
Eduardo Visconti

o tuvo cariño de madre pues quedó huérfano cuando tenía un año de edad. Su padre, sargento de policía de la Capital Federal, era además, un eximio guitarrista, que llegó a grabar en los primitivos cilindros como solista, se destacan temas como las marchas militares “San Lorenzo” y “Tres árboles”.

Con tíos también guitarristas, fue lógico que se apropiara de alguno de los instrumentos y ya, a los seis años, tocara por oído. Más tarde su padre le enseñó por tonos. De adolescente tocaron a dúo y causaba admiración por su habilidad con el encordado. En toda su trayectoria nunca fue primera guitarra, porque no punteaba, pero fue un buen acompañante de pulso fuerte y seguro y notable oído para las melodías y ritmo.

Su hermana Rita, dos años mayor, fue su amiga y confidente, su hermano Nicolás, su padre y los tíos lo alentaron a que siguiera ese camino musical.

Curiosamente, a los 17 años, se le presentó la oportunidad de adquirir un bandoneón a buen precio y la emprendió con su estudio.

En octubre de 1932, fue su debut radial, luego de algunas giras cortas. Con dos amigos conformó un trío de guitarras y acompañaron a una cancionista por Radio Splendid.

Vecino de los hermanos fueyeros Pepino y Toyo Marmón, integró la orquesta de ellos, como tercer bandoneón y grabaron discos para el sello Favorite Record. Los hermanos recibían la habitual visita de Ricardo Brignolo, quien dirigía un conjunto en el que también actuó Vivas. Con estas amistades y pasado un tiempo, aprendió la notación musical.

Se casó en 1921, tuvo tres hijos, una niña y dos varones mellizos. De aquí en adelante enumeramos lo principal de su dilatada trayectoria en la que alternó ambos instrumentos.

Siempre con el bandoneón integró la orquesta de Roberto Firpo. Luego, la de su íntimo amigo Carlos Vicente Geroni Flores.

Entre 1923 y 1927, estuvo con la típica criolla de Antonio Scatasso, en los sainetes del Teatro Apolo, con la compañía de César Ratti. En el mismo escenario acompañó a Ignacio Corsini.

En 1924 también se desdobla, con guitarra acompañó al dúo Ángel Greco-Ignacio Riverol y con bandoneón se integró a la línea de la orquesta de Augusto Berto. En 1925 secundó a Rosita Quiroga a dúo de guitarras con Vicente Spina.

Ese año y el siguiente, formó su propio conjunto. Él con el fueye, al piano se desempeñaba una hermosa rubia a quien llamaban “Melenita de oro”, pero su nombre real era Dolores Pérez (Lola), con el tiempo, también dedicada al bandoneón y la guitarra. Brevemente estuvo con Anselmo Aieta, Julio De Caro, Ernesto de la Cruz. En 1928, grabó para la Victor en la orquesta de Julio Fava Pollero.

Ese mismo año viajó a Europa, llamado por Francisco Canaro para actuar en la orquesta de su hermano Rafael, estuvieron en Francia y en Berlín, aquí se sumó el cantor Luis Mandarino. En esta ciudad grabó un disco con fragmentos de La Traviata y Rigoletto. Con el nombre de Orquesta Típica Argentina Ambassador, Rafael grabó para el sello Homokord Electro El cambio de denominación se debió al contrato que Francisco mantenía en exclusividad con Odeon. Luis Mandarino no prosiguió la gira y fue reemplazado por Carlos Dante.

De regreso, actuó en Mar del Plata en la orquesta de Alberto Pugliese. En 1930, en el Cuarteto de Nicolás Vaccaro. En 1931, vuelve a la guitarra cuando su amigo Guillermo Barbieri le propone integrar las guitarras de Gardel, entonces fueron Barbieri-Riverol-Vivas, un mes de actuación en LP6 Radio Casa América. Fue a partir del 1 de septiembre de 21 a 22 horas. También lo acompañó en la temporada en el cine Broadway. Sustituyó a José María Aguilar, en ese momento enemistado con Gardel.

El Zorzal volvió a Francia, pero él se queda en el país con los otros colegas que no viajaron. Entonces, fueron contratados para acompañar a Anita Palmero, Oscar Ugarte, Dorita Davis, entre otros.

En 1932, alternó con el bandoneón en la formación de Horacio Pettorossi, integrada por 23 músicos para la obra La epopeya del tango, en el Teatro Cómico.

Cuando en enero de 1933 retornó Gardel, se incorporó a su acompañameinto junto a Pettorossi, Barbieri y Riverol. Una curiosidad: en las dos tomas que graba del tango “Silencio”, es Vivas con su fueye que imita la voz del clarín, para retomar enseguida la guitarra.

En septiembre de 1933, Gardel parte nuevamente y el trío con Barbieri y Riverol acompaña a Teófilo Ibáñez, Adhelma Falcón y otra vez a Ugarte y a Palmero.

A fines de 1934, Gardel viajó a Nueva York, pero Vivas fue excluido sorpresivamente, tomando su lugar José María Aguilar, recientemente amigado con astro. Por esto, Vivas se salvó del accidente.

En 1935, acompañó al dúo criollo Alsina-Serna y al cantor Fernando Díaz, siempre integrando dúos o tríos para tal cometido. A fines de los treinta requirieron su servicio para poner marco musical a Héctor Palacios, Patrocinio Díaz y Ada Falcón. Desde 1937 hasta 1941 estuvo presente en todas las actuaciones de Nelly Omar.

A partir de 1943, durante cinco años, trabajó en Chile, como músico y como empleado. Regresó con su vesícula enferma, eran otros tiempos y el problema hizo disminuir su actividad y también la entrada de dinero.

Vivió en una casa de inquilinato en la calle Combate de los Pozos 1043, con su familia. Tuvo algunos trabajos, pocos para su febril actividad anterior, entre ellos el de acompañar en un conjunto a Héctor Mauré, luego a Enzo Valentino, a Raúl Berón y a Fernando Leiva, el hermano de Susy Leiva.

Su organismo debilitado no resistió mucho más y falleció a los 57 años en el Hospital Fernández. El suyo es un nombre querido en la historia del tango. Aunque no fue un instrumentista técnico, sumó su modestia y eficiente labor a la difusión de nuestra música popular.

Acompañó a Gardel en 78 grabaciones. Y antes de integrarse al grupo de guitarristas, el gran cantor ya le había registrado dos tangos de su autoría: “El olivo” y “Salto mortal”. Y, posteriormente, siendo parte de su acompañamiento, dos valses: “Amante corazón” y “Quejas del alma”.