Por
Delia Nélida Baliotti

ació en la calle Salcedo y Boedo. Su educación primaria la realizó en la escuela de Boedo 657 y sus años de secundario los cursó en el colegio Salesiano San Francisco de Sales. Aprendió música en el conservatorio ubicado en Boedo y Las Casas, siendo directores del mismo los padres de quien sería el gran amigo de papá, Carlos Giampé, con quien compuso temas tales como: “Ahora no me conocés”, “Los años pasan [b]”, “A la madre”, “Majestuoso”, “Así lo quiso Dios”, “Te lo digo francamente”.

Adolescente, usaba pantalones cortos (como era costumbre) y medias largas (para disimular), acompañando las funciones de cine mudo desde el piano, en la sala Los Andes, de Sáenz y Caseros. Por esa época también tocó el piano en el café El Alba, de la esquina de Sáenz y Esquiú. Sus comienzos fueron con Domingo Scarpino en un café de Parque Patricios, teniendo como compañeros, en un quinteto, al nombrado Scarpino y Julio Vivas (bandoneones) y Marcos Larrosa y Luis Adesso (violines).

Sigue con Scarpino y, al regreso de una temporada estival en Mar del Plata, se presentaron en el entonces cine-teatro Astral. Separado de su compañero, actuó en la orquesta de Francisco Pracánico en el Chantecler y, más tarde, en el sofisticado Rendez-Vous. En el Astral fue pianista de la orquesta de Miguel Caló (1929), que integraban: el director y Alberto Cima (bandoneones), Raúl Kaplún y Luis Adesso (violines), y Rodolfo Duclós (contrabajo). Eran los cantores Roberto Maida y Carlos Dante.

Tras unos meses, se alejó y formó, como director, su primera orquesta para debutar en el cine Moderno. Lo acompañaban Kaplún y Domingo Mancuso (violines), César Ginzo y Haroldo Ferrero (bandoneones) y Luis Adesso, aquí como contrabajista.

En 1930, se inició el rubro Baliotti-Ginzo, presentándose en el cabaret Imperio, con el reemplazo de Ferrero por Luis Attadía. El diario Crítica organizó, en 1933, un concurso de tangos en el estadio Luna Park, los directores obtuvieron el segundo premio por su tango “El tábano”, que grabó Osvaldo Pugliese, el 13 de junio de 1946.

Se separó de Ginzo en 1934 y formó un sexteto para presentarse en Radio Stentor, el cantor era Orlando Medina. En esa misma emisora, formó el trío Alsina-Serna-Baliotti. Su actividad prosiguió con nuevas formaciones orquestales o bien, conjuntos reducidos.

En 1939, se presentó en el Bar Pellegrini con una nueva agrupación formada por: Alfredo Gobbi, Mancuso y Antonio Blanco (violines), Eduardo Del Piano, Armando Blanco, Attadía y Benito Calvá (bandoneones), Adesso (contrabajo) y el vocalista Roberto Darwin.

En 1959, creó Cinco Maestros del Tango, con Roberto Dimas (violín), José Padula y Mario Maffia (bandoneones) y Mario Monteleone (contrabajo). Actuaron en Radio Belgrano, hicieron giras por el interior del país y grabaron para el sello TK.

También conformó un rubro Aieta-Baliotti, con Dimas y Salvador Greco (contrabajo). Recorrieron diversas ciudades durante cuatro meses al año y se presentaron en Radio Splendid, donde apareció el aporte vocal de Héctor Pacheco, ahora son Cinco Estrellas del Tango y en 1961 se conviertieron en el Sexteto Argentino de Tango, con Mario Maffia, Padula, Dimas, Greco y la voz de Osvaldo Chazarreta. Grabaron para el sello Pathé.

Como compositor su primer tema data de 1926: “Bacán”, que fuera presentado por la orquesta de Osvaldo Fresedo. Otros títulos de su autoría; “Noctámbulo”, “Soñador”, “Orgullosa”, “Señores yo soy del centro”, “Desaliento”, “Oyeme mamá”, “A las siete en el café”, “No son siete son catorce”, “Toda una vida”, “Ahora no me conocés”, “Trasnochando” y otros, hasta completar los 158 títulos que tiene registrados.

Además de su prolífico trabajo artístico, fue miembro fundador de SADAIC, siendo un apasionado defensor de los derechos intelectuales de los músicos, razón que lo llevó a incorporarse reiteradas veces a su directorio, junto a su muy apreciado amigo Santiago Adamini, autor de las letras de varios de sus temas.

Mi padre fue un soñador, un alma buena, gran amigo de sus amigos, que a lo largo de su vida fueron más que numerosos y que lamentaron con pena su partida definitiva.