Los purretes trajeron la madera, tablones, sillas rotas, un catre y un cajón. La montaña se hará pronto una hoguera, las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón. Y las casas serán rojos fantoches, millares de fogatas habrá por la ciudad, surgirá la mañana en plena noche, paloma y papa asada los pibes comerán.
Fantasmas de aserrín, y a aquel viejo violín las cuerdas le sacaron el alma en el Dzhin-Dzhin (Yin-Yin). Cantando un "Capuchín" pebetas de carmín, un viejo distraído chamusca su botín.
Se cortará el piolín, la noche tendrá fin, y el viento hará milongas de cenizas y de hollín. Un incendio crepita en... cada esquina, en medio del invierno todos tienen calor, las muchachas de risa cantarina los ojos se les queman: fogaratas de amor. Yo quisiera poner algún muñeco llenarlo con las penas, la angustia y el sufrir, y tirarlo cual pobre palo seco y que se vuelva humo por siempre en mi vivir. |