Ayer te vi pasar con aires de bacán en una "voituret" copera. Te saludé y vos te hiciste el gil como si no me conocieras; llevabas en tu cara blanca de fifí más polvos que una carretera. Fue tal la bronca que yo me agarré Que quise gritarte así:
Pato, fuiste en todo momento. Pato, aunque quieras despistar. Seco, hoy tenés apartamento y te pasan mucho vento pa' lucirte en el Pigall. Pato, que peinás a la gomina, hoy sos milonguero y compadrón. Cuando te dé el espiante la mina volverás por nuestra esquina a mangar para el bullón.
De lo que fuiste ayer ya nada te quedó muchacho rante de mi barrio, y quién te vio como te he visto yo nota que sos un pobre otario. Recuerda que la vida de cualquier bacán tiene más vueltas que la oreja, y si un día la suerte no da, al suburbio volverás. |