Tu voz se fue insinuando en las orillas en una Buenos Aires inicial, melodía llegada en algún barco con nostalgia de luna y arrabal.
Tu son se fue templando en las cortadas junto al lento bostezo del farol y fue permaneciendo en las veredas propicias a la danza y al amor.
Cofre abierto de duendes musicales que recorren la piel de la emoción en manos de Pichuco o de Piazzolla tu fuelle fue promesa y vocación. Con íntima pasión sueño mis versos de poeta con alma de gorrión bajo un cielo de nubes desveladas yo le canto a tu magia Bandoneón.
Tu música sonó para la bella muchachita de trenzas y percal que marchó por la senda de la entrega tras un sueño negado en el altar.
Tu acento fue marcando un dos por cuatro en noches de milonga y de ilusión sos emblema de tango en todo el mundo que venera su ritmo seductor. |