Mariquita, viejita milonga que pasa las noches bailando gotán. Su cara es fulera y mistonga y algún viejo amigo la saca a bailar. Si alguno le dice: Mariquita, te espero en la esquina pa’ ir a cenar, Mariquita se mira al espejo y ahogando una pena se pone a llorar.
Mariquita que tienes los ojos caídos, tristones de tanto sufrir. Su vieja se pasa la noche cunando al pebete pa’ hacerlo dormir. Por eso Mariquita no quiere beber en las mesas ni ir a cenar, pues tiene en su casa el recuerdo de tristes amores que no volverán. |