Llegaste al "Abasto" te trajo el destino en sus adoquines resonó tu andar, jugaba en tu cara la eterna sonrisa aquella que supo a todos llegar.
Morocho y bohemio del centro al suburbio las luces del tango hiciste brillar, sutil pentagrama trazó tu silbido con notas que sólo podías tu lograr.
Para todos “El morocho”, “El troesma”, “El Zorzal”, la canción fue tu camino melodía de arrabal. Le cantaste a Milonguita su berretín y ambición y al amor que fue tu sueño le entregaste el corazón.
Hoy están de duelo los vates porteños recorren con pena la antigua ciudad. La cita: “El Abasto” para estar en punto a la hora en que vuelve tu duende a cantar.
Tu historia fue un sueño doliente en la bruma de esta Buenos Aires que no ha de olvidar, tu voz hecha tango querido Carlitos, quedó entre nosotros, por siempre ha de estar. |