Para empezar, somos el fruto de la vida en cada voz. Un palpitar, pura cadencia y libertad en el andar. Para empezar, parece ser que un viento cálido y precoz quiso abrazar todo el perfume de las flores y cantar.
Parece ser que un tango errante se nos quiso enamorar. Tanta mujer, que ya no pudo entre los versos escapar. Para entender este fenómeno porteño y sideral, hay que intuir la identidad filosofal del arrabal.
Somos Nosotras y el Tango... un escenario con miel en la piel. Somos Nosotras y el Tango... una nostalgia sin riel. Un metejón, una emoción, una sonrisa encendida, ¡un corazón! Somos historia causal, ¡Somos Nosotras y el Tango!
Podemos dar lo subversivo que el amor pueda ofrecer. Nuestra pasión es Buenos Aires convertida en seducción. Para romper el paradigma del escote y el bretel, nuestro pincel pintarrajea melodías a granel.
Somos al fin ramo de pétalos con alma de cristal. Una inquietud, dulce presagio de una música sensual. Somos así: la mina rea, intelectual o angelical, la superada, la enredada, loca, tímida o fatal... somos así:
¡Somos nosotras y el tango! |