Ella pensó que el mundo era una fiesta, y algún ‘te quiero’ apenas susurrado; se fue esperando una respuesta, el bar era un testigo, de aquella gris canción bajo la siesta.
Él no inventó su sombra en la ventana buscándola en las mesas del barcito; vagó perdido en la mañana, como un fantasma herido, tibio recuerdo de otra madrugada.
Historias pequeñas, verdades y mentiras, pasiones y bohemias en mesas de los bares.
Historias pequeñas, amantes y amadores, perdidos, perdedores, haciendo malabares.
Sentado entre cigarros y cervezas, enarboló una historia hacia adelante; sin superhéroes ni proezas, creyó que en Buenos Aires eran lo mismo sueños y certezas.
Con el final de un lápiz medio rante le dibujó un payaso en una rosa; con cuatro versos ignorantes, en una servilleta, dejó el boceto de su amor andante.
Historias pequeñas, verdades y mentiras, pasiones y bohemias en mesas de los bares.
Historias pequeñas, amantes y amadores, perdidos, perdedores, haciendo malabares. |