Yo soy de ayer y soy de hoy. Del tiempo aquel, del que llegó. Memoria que guardé. Nostalgia sin dolor. Me alumbra el nuevo sol...
Soy milonga del tiempo nuevo y traigo de antes como un blasón, esa fama que es como un fuego que no se apaga en mi corazón.
Me hice dura en los entreveros y la guitarra templó mi son. Me “florié” con los milongueros y en las estrofas broté en canción.
Milonga fui, milonga soy. No me rendí y andando voy. Trepando hasta el atril. Del patio hasta el salón. Y voy cantando así...
Fui creciendo desde la copla y el bordoneo que me acunó, me llevó con las mismas notas hasta el rezongo del bandoneón.
Soy milonga del tiempo ido. Y soy milonga del tiempo de hoy. Soy de siempre porque he vivido más que el olvido y no me voy. |