Manos laburantes moldearon tu arcilla, mezcla milagrera de obrero y gorrión, quien nace diariero morirá canilla, cumpliendo en la vida la ley del pregón. Por vos Buenos Aires se despierta al alba, colgando en el aire sus trapos al sol, sos el estribillo de un tango que arranca allá entre las teclas de una redacción.
Canilla quien peina canas diarieras habra soñao cien quimeras que el tiempo hizo mil astillas. Canilla peleando la vida a gritos ganaste un kilo de amigos que tu parada acaudilla. Hermano la noche me dio un barato pa’ estar en tu esquina un rato y evocar con tu pregón una leyenda sencilla que cuenta como a un canilla la vida lo hizo gorrión.
Pegao a tu silbo anda siempre un tango, hijo de la noche que se arrima a vos, porque sabe en fija que tiene un amigo en todos los sitios donde hay un pregón. |