Largué el chupete número cien ahora les ruego guárdenlo bien porque no puedo dejar el vicio es un suplicio no me fallen otra vez.
Todo el problema, es cuando lloro, me descontrolo y pataleo por doquier. Entonces todos, se desesperan que calesita la abuelita, con mi abuelo al pelotero, chupetín en maxiquiosco de un señor que no conozco.
Y a la noche con papá o con mamá, si se me pianta un lagrimón así nomás ellos se rinden si puchereo por el chupete, el chupete, el chupete, el chupete, el chupete, el chupete... ¡Acá táaa!
Sin el chupete, hablo mejor grito más claro: ¡Quiero alfajor! pero los grandes no colaboran porque me adoran se preocupan un montón. |