Milonga guapa y diquera que ha nacido en Buenos Aires pa’ cantarles con donaire de porteña... Flor y flor. Fue alumbrada por mil lunas en los suburbios del Plata donde en toda serenata se hizo amiga del cantor.
Milonga que en las barriadas sin más luz que las estrellas viste a la rubia Mireya en brazos del Cachafaz. Chinonga taura y señera el arrabal fue tu dueño y en tu “taconear porteño” cada corte es un amor.
Me acuerdo que en lo de Hansen en los floreos de un ocho ni las quebradas del Mocho te sacaron del compás. Milonga que en los bailongos del corralón de aguateros le dio calce al milonguero porque no hubo otra mejor. |