Voy por la ribera de tu puerto–amanecer vagando como un dios sin arrabal, tarde para ser aquel muchacho enamorado que busca su verso final.
Llueve un valsecito en un recuerdo sin ayer, un vals que tal vez no existió, máscara de amor como nostalgia de un futuro muerto que nunca tendrá su adiós.
Y es este amor un perdido amor que jamás sabrá si nació una vez o si vuelve en la voz de este vals.
Y si no estás y si he de mentir quiero ser, por amor, la mejor mentira.
Voy como una sombra que marchita bajo el sol, te invento a cada paso y ya no estás, dónde te perdí, cuándo escapaste de mis sueños, qué broma nos hizo temblar.
Mago sin espejos, marioneta sin disfraz, borracho sin pena ni esplín, gesto que se fue como un poema atravesando el fuego, relato de amor fatal. |