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Al Troesma desde la mitad del mundo
Hablar de tango es nombrar a Gardel
Por Alfonso Laso Bermeo
Periodista. Nació en Quito en 1929, ciudad
en la que cursó estudios de ingeniería. Especializado
en el periodismo deportivo, ejerció la jefatura de redacción
del diario "Últimas Noticias" y es un destacado conductor de
diversos programas de radio y televisión. Su afición por
el tango se manifestó en su participación y animación
en audiciones dedicadas a la música ciudadana rioplatense Ocupa
actualmente una banca de concejal por el cantón Quito de la provincia
de Pichincha.
Hablar de tango es nombrar a Gardel. No descubrimos
nada nuevo al afirmar que no hubo otro igual. Y tuvo el mérito
de popularizar el tango en Europa y en América, entonces los
principales centros para quienes pretendían llevar un mensaje
musical en esa época, las décadas del diez, del veinte
y del treinta hasta su muerte, hecho que se produjo cuando había
llegado al estrellato. El mundo se conmovió con la muerte de
Gardel, el zorzal criollo, la máxima expresión del tango
por voz, por sentimiento, por ángel, por figura. El morocho del
Abasto logró, a su paso por la tierra, llevar el tango a los
más apartados rincones y resultó ser el más grande
embajador argentino de todos los tiempos en el campo del arte, de la
música. Gardel es tango y tango es Argentina.
Muchas son la versiones que se han dado sobre su origen,
su nacimiento, sus primeros años. Parecería que es cierto
que nació en Francia, en Toulouse, que muy tierno cruzó
el Atlántico en brazos de su madre, doña Bertha
Gardés. Nadie puede asegurar que Carlos Gardel conoció
a su padre. Sin embargo no faltaban quienes aseguran que Gardel nació
en Montevideo. Un pasaporte uruguayo afirma que el gran cantor de tangos
y otro género de música, nació en el país
oriental, donde residía precisamente cuando debía cumplir
el servicio militar en Buenos Aires. Y lógicamente, si Carlos
Gardel es la figura máxima del tango argentino, si es Buenos
Aires que le dio fama y lo lanzó al mundo de la música
y del cine, lo lógico sería afirmar que nació cerca
del Abasto, un popular barrio argentino donde estaba el mercado.
Pero si bien toda la historia de Gardel ha tenido atractivo
por su voz, es precisamente el imán que tenía el gran
tanguero en cualquier rincón del mundo donde aparecía;
era tan grande su carisma que todas esas características fueron
un complemento para lo que resultó consagratorio, su voz, única,
incomparable.
Gardel hace sus primeras grabaciones discográficas
en 1913 y poco se sabe de su actuación anterior. Se une al uruguayo
José Razzano y juntos triunfan con presentaciones en teatros
y cabarets. En 1917 se separa de Razzano
y vuelve a grabar con notable éxito. Su figura y su voz son motivos
suficientes para que se le contrate para filmar su primera película,
"Flor de Durazno", en 1917 año que resulta decisivo
es su triunfal vida artística pues se vincula a la casa disquera
Glüksmann
e interpreta uno de los tangos más famosos de todos los tiempos
"Mi noche
triste"; con el que cambia, modifica profundamente la canción
popular. Antes, junto a Razzano cantaba mucha canción criolla
y no faltan quienes dicen que a Gardel ese tipo de música le
gustaba más que el tango de entonces.
Carlos Gardel creó un estilo que nadie pudo
ni imitar ni igualar. Y es que su voz resultó única. Han
pasado 55 años desde su desaparición física pero
los tangueros sabemos que Gardel cada día canta mejor. Y fue
creador y también intérprete brillante por sentimiento,
por lo profundo de su expresión, por su vocalización impecable,
porque transmitió lo que sentía el pueblo argentino e
impuso su estilo en Europa, que cayó conquistada por su personalidad.
Gardel, tras su trágica muerte quedó
en el corazón de todos los que aman la canción popular.
Su voz varonil hizo llegar la triste o alegre de su canto y su figura
resultó fundamental para alcanzar un lugar único. Fue
un auténtico mito y los gardellanos no admiten comparación
alguna en materia de tango pese a la aparición de figuras como
Rivero, Del
Carril, Castillo,
Sosa, Dante,
Goyeneche y otros grandes
de la canción ciudadana.
Sí, sin duda, hablar de tango es decir Gardel,
el zorzal criollo que hay que repetirlo hasta el cansancio, cada día
canta mejor...........
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"Al Troesma desde la mitad del
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