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Al Troesma desde la mitad del mundo
Gardel vive
Por Juan Carlos Faidutti
Periodista y jurisconsulto, nació en Guayaquil
en 1933 en cuya Universidad cursó los estudios superiores de
Jurisprudencia y Diplomacia. En el ejercicio de su actividad jurídica
publicó "Causas eximientes de la responsabilidad criminal en
la Legislación Penal ecuatoriana", "Política aerocomercial
del Ecuador" y "Apoderamiento ilícito de aeronaves en vuelo".
Fue embajador del Ecuador ante la Organización de los Estados
Americanos (OEA) y Canadá. Es un destacado comentarista políticode
diversos órganos de comunicación de su país e integrante
del Instituto Latinoamericano de Derecho Aeronáutico y Espacial.
No conozco sus orígenes, casi nada he leído
sobre su historia, sólo lo he escuchado y lo sigo escuchando
con deleite y emoción, razón suficiente para afirmar que
el tango es Argentina. Poca música se ha consubstanciado tanto
con el pueblo que la canta como Argentina con el tango. Es que el tango
es lamento, rebeldía, amor, pasión, sueños, esperanzas,
sentimientos y el pueblo gaucho es todo eso.
En cada letra de un tango y en cada época se
reflejan todo ese cúmulo de vivencias y es por ello que para
conocer y comprender a la Argentina hay que escuchar el tango.
Pero, así como el tango es Argentina, considero
imposible divorciar al tango de Gardel. Pierden el tiempo los historiadores
al investigar el lugar de nacimiento de Gardel. El Zorzal Criollo sólo
puede ser porteño como lo es el Río de la Plata. A su
Buenos Aires le cantó desde siempre e hizo cantarle al mundo
entero, ahora permanece en Chacarita volviéndole a cantar cada
día, cada vez haciéndolo mejor, acompañado del
coro de voces de todo un pueblo para el cual no ha muerto nunca. Como
un peregrino más que acude constantemente a Buenos Aires a saturarse
de su ambiente, de su cultura, de sus noches bulliciosas. Desde la mitad
del mundo rindo un homenaje a una patria muy querida por mí a
través de una de sus figuras más representativas, de un
Gardel gestor de una transformación profunda porque con sus canciones
sentidas y su estilo único enseñó al mundo a amar
al país de infinitas llanuras, llamado algún día
a ocupar un lugar preponderante en el concierto de las naciones.
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"Al Troesma desde la mitad del
mundo"
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