Letra:
Yo también en otros tiempos, que nunca olvido, con mi amor y tu bondad, igual que la cachila, hice mi nido. En tu amor calmé mi sed mi sed y mi locura en tu agua pura y mi sangre con ternura gota a gota te ofrendé.
Pero una noche un viento malo, fatal un vendaval sin compasión a nuestro hogar destruyó.
Jamás pensé, ¡ay!, jamás creí sufrir así la fatalidad. La congoja y la aflicción en soledad con sus espinas desgarran más. De aquel amor, sol de juventud, que fue un altar hoy sólo quedó esta angustia sin final desolación del corazón.
Nunca más mis ojos tristes verán tu aurora y mi pobre corazón, igual que la cachila, de pena llora. Mi tremenda soledad se ahoga con el llanto de mi desvelo desde el día que hasta el cielo el Supremo te llevó.
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