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por Julio
Nudler
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Músico, pianista, director, compositor y arreglador.
(26 de febrero de 1918 - 28 de abril 1951) Nombre completo: Osmar Héctor Maderna |
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![]() Orquesta Osmar Maderna Aquella etapa deslumbrante culminó en 1945, cuando Maderna e Iriarte acordaron independizarse para integrar un binomio. Pero éste tuvo corta vida. El vocalista volvió con Caló -que era mejor empresario que músico-, y Osmar siguió adelante con su propia orquesta. Debutó con ésta en el mítico Marzotto, uno de los legendarios cafés tangueros de la avenida Corrientes, eje del downtown porteño, que sucumbirían en la década siguiente. Fue estrella también de otro de ellos, el Tango Bar, y de las dos principales emisoras de radio de la época, El Mundo y Belgrano. Maderna grabó en 1946 para el sello uruguayo Sondor sus dos primeros discos de pasta. Sobresale allí el instrumental "Chiqué", un clásico de Ricardo Luis Brignolo que el pianista tamiza con su estilo. Pero se destaca también, en dos temas, el cantor Orlando Verri, que sería el de mayor gravitación en la historia de esta orquesta. En mayo de ese mismo año inicia sus registros en la Argentina para el sello Víctor, hasta totalizar 52 temas con su último disco, el 29 de marzo de 1951. Un mes después, el 28 de abril, pereció pilotando su propio avión. En esa discografía sobresalen varios instrumentales, como una nueva versión de "Chiqué" (o "El elegante", como obligó a rebautizarlo la censura impuesta desde 1943); "Ojos negros", de Vicente Greco; "Loca bohemia", de Francisco De Caro; "El bajel", hermoso tango virtualmente ignorado de Julio y Francisco De Caro; "El Marne", de Eduardo Arolas; "El baqueano", "Qué noche" y "El rodeo", de Agustín Bardi; "El pillete", de Graciano de Leone; "Charamusca", de Francisco Canaro; "Inspiración", de Peregrino Paulos; "La cautiva", de Carlos Vicente Geroni Flores, y "Aromas", de Osvaldo Fresedo, entre otros. Este repertorio expone el elaborado gusto con que Maderna elegía los tangos. Además del mencionado Verri, Maderna contó con otras voces importantes, como las de Mario Corrales (quien luego triunfaría con la orquesta de Carlos Di Sarli, rebautizado Mario Pomar), Héctor de Rosas (posteriormente vocalista del primer quinteto de Astor Piazzolla) y Adolfo Rivas. Pedro Dátila fue, a su vez, el vocalista de numerosas grabaciones de la orquesta. De los tangos instrumentales que compuso Maderna el más difundido es "Lluvia de estrellas", que como otros traducen su doble carácter de pianista romántico (muy influido por el Chopin de los valses y los nocturnos) y aviador. También es célebre su "Concierto en la luna", y ya menos "Escalas en azul", pese a la belleza de su tema. El mayor suceso lo alcanzó con su vals "Pequeña", con letra de Homero Expósito, que Maderna grabó en 1949 con la voz de Héctor de Rosas. Otras páginas destacables son los tangos "La noche que te fuiste", con José María Contursi, "Volvió a llover" y "Rincones de París", ambos con Cátulo Castillo. Tras el accidente fatal, el violinista Aquiles Roggero, su paisano y compañero de toda la vida, dio continuidad a su estilo con la Orquesta Símbolo Osmar Maderna durante la década del '50. Adolfo Rivas fue la principal voz de ese notable conjunto. Entre las grabaciones de esta orquesta figura "Notas para el cielo", un tango que el pianista Orlando Trípodi escribió en homenaje a Maderna, cuyo lugar había tomado ante el teclado. Interesa destacar que también Miguel Caló continuó apegado al madernismo, aun después de haber perdido el concurso de su creador. |
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