Músicos
José María Aguilar

Guitarrista, cantor y compositor
(3 de mayo de 1891 - 21 de diciembre de 1951)
Apodo: Indio

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Lació en Montevideo, en la calle 19 de Abril. Fueron sus padres Francisco Aguilar y Cecilia Porrás Zoca.

Siendo un niño, patrocinado por el general Máximo Tajes, ingresa al Instituto Verdi a estudiar música junto con su hermano Francisco Mauro. También tuvo por maestro a Escobar, que vivía en la calle Ciudadela entre Maldonado y Canelones.

Transcurridos unos años, José y Francisco Aguilar, acompañados por su padre, recorrieron el Uruguay. Muchos años después, recordaba Aguilar: «Tocando la guitarra y cantando, anduve por los pagos orientales. En el Paso Molino participaba de veladas criollas entre maestros de payada y contrapunto». El famoso Gabino Ezeiza le hizo unos versos para que los cantara.

Al contraer matrimonio, Francisco dejó las giras, prosiguiendo José con su padre, hasta que se produjo el deceso de su progenitor. Siguió solo y al llegar a Artigas, ayudado por su padrino, el mayor José María Castro, comisario de allí, pasó al Brasil, en medio de grandes dificultades, recorriendo Río Grande del Sur. Vuelve ya mocito a Montevideo, reintegrándose al hogar materno.

En febrero de 1981, nos refería Mario Pardo que, contrariamente a lo expresado con respecto a la vinculación de Aguilar con Valentín Echenique, el encuentro se produjo en un café del bajo montevideano. Echenique lo invita entonces a desempeñar labores rurales en su establecimiento de campo, a unas leguas de Mercedes, alrededor de 1912. Canto, guitarra y doma matizan su presencia allí.

Unos años más tarde, Mario Pardo lo invita para actuar en Buenos Aires. El dúo Pardo-Aguilar debuta en el teatro Empire de la calle Corrientes. Aguilar admiraba mucho a su compañero. De él decía: «para mí, la mejor guitarra del mundo en su estilo». Graban algunos discos juntos, en 1922 y a partir de allí se desvinculan artísticamente.

Aguilar da lecciones de guitarra a distinguidas damas y caballeros de la sociedad argentina, llegando a contar con setenta alumnos. Acompaña a Ignacio Corsini en sus primeros discos Odeon y enseguida —1923— es contratado por la Victor como solista y primer acompañante de los cantores de la época en ese sello. Allí quedan registrados sus primeros tangos: “Ida y vuelta”, “El abrojal” y “El gran técnico”. En la casa Breyer de Buenos Aires fue felicitado por el maestro Miguel Llovet al oírlo interpretar el fox “Nerón”.

José Aguilar era por entonces solista de temas clásicos, entre ellos “Momento musical” (Schubert), “Miserere” de “El trovador” (Verdi) y “Trozos de los manuscritos” (De Falla), éste registrado en discos. A esta altura corresponde resaltar que Aguilar era un guitarrista con sólidos conocimientos musicales.

Solista o acompañante, José Aguilar es visitante frecuente de los estudios grabadores de discos. En 1924 se presenta en el teatro Porteño, junto al dúo formado por los cantores Atilio Monsalve Copello (El chilenito) y Fernando Nunziata y el guitarrista Rafael Iriarte. En marzo de 1924 viaja a Montevideo y realiza una temporada integrando el conjunto “Los incógnitos” un grupo, cuarteto de cuerdas y canto, con Luis Viapiana, Carlos Bértola, Ítalo Goyeche al que se agregaba su entonces joven hermano Froilán.

Por entonces contrae matrimonio con una dama de la sociedad de Trinidad, la señorita María Berois, trascendente colaboradora de su esposo en las letras de “Trenzas negras”, “Añoranzas” y “Milonguera” entre otros, informe corroborado por Froilán Aguilar, que consideraba a María una excelente poetisa.

Al retornar a Buenos Aires, José y Froilán Aguilar se presentan acompañando a Rosita Quiroga y Rosita Del Carril en los teatros Empire y Maipo. En grabaciones se lucen junto a Ignacio Corsini, retornando Froilán casi en seguida a Montevideo, en tanto José sigue en tal labor, ahora junto a Enrique Maciel y Rosendo Pesoa, éste un destacado alumno suyo.

Promediando 1928 se produce un hecho trascendente en la carrera artística de Aguilar. Según expresa Richard Russo, periodista uruguayo y autor del tango “Tango, te cambiaron la pinta”, en un reportaje que nos fuera dedicado, preocupado por la pobreza de su acompañamiento fue contratado por Carlos Gardel. Debuta en los discos con tres temas registrados el mismo día: “La hija de Japonesita”, “Chorra” y “Manos brujas”. Viajan Gardel y sus guitarristas a Europa obteniendo un rotundo éxito en París. El trío de acompañamiento formado por José Ricardo, Guillermo Barbieri y José Aguilar también son solistas.

Aguilar utilizaba su dedo mayor con púa, logrando un sonido brillante y destacado. En realidad, siendo casi un niño en una “pulseada” con un tal Denis —informe de su hermano Froilán— se quebró el dedo, causándole dificultad en su labor guitarrística.

Por entonces, ya de regreso de Europa comienza a conocérsele como José María Aguilar, nombre artístico que lo distinguiría para siempre.

Como José Ricardo se quedara en París, desvinculándose de Gardel, sólo serían dos los acompañantes del eximio cantor hasta marzo de 1930, cuando se incorpora Domingo Riverol. Figura Aguilar en la filmación de los cortos de Gardel bajo la dirección de Eduardo Morera y poco después, a raíz de un entredicho, se desvincula del cantor.

No deja de trabajar. Con Teófilo Ibáñez, dúo Gómez-Vila, Armando Barbé, Juan Patti (cantor uruguayo) y Adhelma Falcón, en este último caso con Barbieri y Riverol, en una nómina incompleta que comprende el período 1931/34.

A fines de 1934, solicitado desde Estados Unidos un terceto de guitarras por Carlos Gardel, viaja Aguilar junto a Barbieri y Riverol. Realiza la gira que se truncaría con la tragedia de Medellín. En ella, están documentados los solos de guitarra junto al respaldo a Carlos Gardel.

El espantoso accidente deja con vida a Aguilar, en medio de grandes sufrimientos, desfigurado físicamente y lo que fue peor, con sus manos inutilizadas para poder brindar las notas a su guitarra. Su esposa María lo fue a buscar a Colombia produciéndose su retorno a Buenos Aires en enero de 1936. Todavía le quedarían fuerzas y ánimo para tener alumnos de guitarra y patrocinar a distintos cantores con éxito solo relativo. El artista total, personalísimo y destacado había cumplido su ciclo, clausurándolo el 24 de junio de 1935.

Promediando diciembre de 1951, frente a la Plaza Pueyrredón (Flores) de Buenos Aires, al pretender abordar un taxi que venía por la mano contraria lo atropelló un auto, fracturándole una pierna. Internado en el Hospital Álvarez, sorpresivamente falleció de un edema pulmonar el 21 de diciembre de 1951.

El registro autoral, muy importante, se aproxima a setenta títulos de diversos géneros. Entre los tangos, no mencionados en esta semblanza señalamos algunos, como: “Tengo miedo” y “Cuando me entrés a fallar”; “Flor campera” con Juan Pedro López y “Al mundo le falta un tornillo”. Valses con hermosas melodías, por ejemplo “Manuelita” con José Macías hijo; “Aromas del Cairo”; “Mala suerte” y “Cuando miran tus ojos”, sin olvidar algunos ejemplos de música criolla como “Las madreselvas” zamba y el estilo “Ofrenda gaucha”, entre los más populares.

Lo ubicamos como el exponente más distinguido de su generación. Cantor en sus comienzos, gran guitarrista y excelente compositor. Un verdadero personaje de nuestra música popular.

Originalmente publicado en el libro "Ochenta notas de Tango. Perfiles Biográficos", Ediciones de La Plaza, Montevideo 1998. Auspiciado por la Academia de Tango del Uruguay.