Los Creadores
   
  Las Historias
   
  La Biblioteca
   
  Carlos Gardel
  La Música
  La Comunidad
   
Go to site in English Ir a la página inicial

Por Álvaro Coria Peñaloza y Ricardo García Blaya

Poeta
(19 de febrero de 1881 – 31 de octubre de 1975)

Más de Coria Peñaloza:

l hombre nació en la localidad de La Paz, en la provincia de Mendoza y no en San Luis como suele leerse en algunas biografías. De adolescente, con sólo 15 años, dejó su casa para ir a Buenos Aires, donde se instaló y comenzó a publicar sus versos en varias publicaciones, entre las cuales se destaca por su importancia, la revista Caras y Caretas.

Después de muchos años, y llevando en su mochila el recuerdo de sus años de bohemia, cuando compartía cafetines y tangos con Carlos Gardel, Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto, Luis Teisseire y otros príncipes de la noche porteña, en 1927, partió a la Provincia de La Rioja y se radicó en la ciudad de Chilecito.

Sin duda, dentro de toda su obra poética y letrística, el tango “Caminito” tiene un sitio de honor. Fue compuesto en 1926 y presentado —ese mismo año— en el concurso de canciones organizado por la Municipalidad de Buenos Aires, donde obtuvo el primer premio, pero como comentan en su libro José Gobello y Jorge Bossio, fue abucheado por el público.

«Sin embargo, ese mismo año lo grabó Carlos Gardel, con las guitarras de Ricardo y Barbieri». A partir de ese instante, se convirtió «junto con “El choclo”, “La cumparsita”, “A media luz” y “Adiós muchachos”, en uno de los tangos de mayor difusión universal. Al año siguiente, Gardel lo volvió a grabar y también lo hicieron, Ignacio Corsini y la orquesta de Francisco Canaro en forma instrumental». (“Tangos, letras y letristas”, tomo 1, editorial Plus Ultra)

Horacio Ferrer define agudamente el destino de Gabino en el tango: «Fue el exacto intérprete literario del contenido temperamental y formal que Juan de Dios Filiberto imprimió a la canción porteña, contemplando la tesitura ingenua y rosa de la misma».

La historia que dio origen a “Caminito” es un hito y una clave para comprender su personalidad y su obra, aquí transcribiremos una variante a la ya publicada en Todo Tango, extraída de la página del Diario Chilecito.

Se trata de una entrevista a su nieto, Álvaro, «que nos permite desentrañar interesantes aspectos, hasta ahora poco conocidos, de la apasionante vida de Don Gabino, sin duda, fuera de lo común, estrechamente ligada a la bohemia y el arte.

«Ya desde su temprana juventud, Gabino, nuestra una marcada inclinación hacia las letras, mostrando sus preferencias hacia las coplas, las relaciones y la poesía.

«En su trabajo diario —a principio de siglo— se desempeñaba como inspector en un ente recaudador de impuestos, y también como inspector del Instituto Nacional de Vitivinicultura. La necesidad de trasladarse por el país, lo trae a nuestra tierra riojana, sintiéndose intensamente atraído posteriormente por Chilecito.

“El tango “Caminito” caló profundamente en el sentimiento de miles de personas, en muchos países y por más de 80 años de vigencia ininterrumpida, es motivo de diversas polémicas a la hora de pretender saber sus orígenes y hasta hay quienes, erróneamente, lo atribuyen inspirado en el barrio de La Boca, en donde, en homenaje a los autores y al tango, existe una conocida calle con ese nombre, que es al mismo tiempo la que ostenta monumentos conmemorativos, placas y bustos recordatorios. Pero su verdadero origen está bastante lejano, tanto en el tiempo como en la distancia, en un sencillo pero encantador pueblito de la provincia de La Rioja, hoy ya ciudad de Olta.

«En su temprana juventud, a comienzos del 1900, don Gabino recorría los polvorientos caminos entre los pueblos riojanos, épocas en que los viajes eran toda una odisea. Por esos años, el traslado de pueblo en pueblo se hacía a lomo de caballos o mulas. Así fue, que cierto día de paso por Olta, quiso el destino que Gabino se viera impedido de continuar su viaje porque una gran creciente le impedía el paso. Ese año hubo una intensa lluvia que se prolongo por muchos días, obligándolo a quedarse hasta que el río aminorara su caudal.

«En aquella época eran frecuentes las tertulias, fiestas caseras en las que la gente se divertía sanamente, entre música, y camaradería. Gabino, hombre de espíritu artístico, muy sensible, ve la presencia de un piano de cola, un piano hoy histórico que curiosamente tenia la fama de haber sido el primero en la provincia, traído a lomo de mula a través de la cordillera desde Chile, un Steinway & Sons, nada menos.

«Atraído por la curiosidad y el deseo de escuchar su timbre sonoro, pregunta si había entre los presentes alguien que supiera tocar, y ante la negativa por la ausencia del músico, se hace presente una señorita en su reemplazo que podía también tocar; Gabino, queda prendado por el encanto natural de la dama, lo que posteriormente, al conocerla más, termina convirtiéndose en amor reciproco.

«Las costumbres de la época, no miraban con buenos ojos una relación tan prematura, y con un extraño hombre que estaba sólo de paso, por lo que era un amor prohibido, y por ese motivo se veían clandestinamente. Días más tarde, el río baja, Gabino continua su viaje y el tiempo pasa.

«Antes de partir él había prometido a su amada, que iba a regresar a buscarla. Al año siguiente, ya dispuesto a enfrentar a los padres de la que había conquistado su corazón, regresa a Olta.

«Lamentablemente, ella había partido y para peor nadie le decía hacia dónde o no le querían informar. Lo cierto es que al recabar más información, recibe la noticia de que ella se había ido con rumbo desconocido y con un bebé en su vientre. Ante el total hermetismo familiar y el rechazo hacia su persona, Gabino parte tristemente. Tiempo después, en la ciudad de Villa Mercedes, San Luis, desolado y con una congoja que marca profundamente su alma de poeta, vuelca su desconsuelo en la pluma, escribiendo un poema que más tarde se convirtió en “Caminito”. Regalando a la humanidad la historia mas desdichada de su vida, convertida en sencillos y humildes versos cantados por las voces más prodigiosas».

Resultaría arduo detallar su obra completa, por eso destacaremos las más significativas. Con Filiberto, además de “Caminito”, hizo los tangos: “El besito”, “El pañuelito”, cuyos versos datan de 1920 y fueron escritos para una música previa, compuesta por Filiberto en 1917 y a la que Eduardo Facio Hebequer había acoplado una letrilla titulada “La planchadorcita”, que el músico desechó, “La cartita”, “La Vuelta de Rocha”, “El ramito” (en colaboración además, con Teisseire) y la zamba “La tacuarita”.

Con Juan Carlos Moreno González, los tangos: “Margaritas”, grabado por Gardel y, muchos años después, por Nelly Omar, que obtuvo el Gran Premio de Honor del Sexto Concurso organizado por Max Glücksmann, en el Palace Theatre, en 1929 y “Mi casita”, sin registros fonográficos.

El poeta Gabino llego a publicar tres libros: “El Profeta Indio”, “Cantares” y “La canción de mis canciones”. Los mismos contienen ideas sobre espiritualidad muy avanzadas para la época en que fueron escritos y a su vez increíblemente actuales.

Volviendo al libro de Gobello-Bossio, nos recuerdan sus autores: «En 1959, siendo intendente municipal el señor Hernán Giralt, se impuso el nombre Caminito —en homenaje al tango—, a una callejuela de La Boca —cien metros curvos desde Garibaldi y Lamadrid hasta Pedro de Mendoza—, frente a la Vuelta de Rocha. Esa arteria ha sido convertida en museo y lugar de atracción para turistas. Coria Peñaloza no aprobó el homenaje, pues sostuvo que es otro el caminito que inspiró sus versos».

Después de una vida intensa y agitada en la Gran Ciudad (Buenos Aires), Gabino decide retirarse a Chilecito (La Rioja) junto a su esposa, donde residió por más de 40 años. Siempre enamorado del paisaje, al pie de eterno nevado cerro Famatina y fue, entonces, que lo encontró la muerte cinco años antes de cumplir un siglo de vida, rodeado de poemas, versos nostálgicos y rosales, bajo el cielo azul del octubre chileciteño.

Por último, una reflexión casi existencial planteada como una pregunta sin respuesta: ¿Cómo habrá sobrellevado Gabino la pena de haber engendrado un hijo, fruto del amor, que nunca pudo conocer?

“Desde que se fue nunca mas volvió
Caminito amigo yo también me voy”.