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Apodo: El Señor del Tango
Pianista, director y compositor (7 de enero de 1903 12 de enero de 1960) |
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No estuvo enrolado en ninguna de las dos vertientes
de su época. No fue una orquesta tradicional, al estilo Firpo
o Canaro. Tampoco un seguidor de la renovación
decareana.
Di Sarli impuso un sello propio, un perfil musical
diferente que se mantiene inalterable en toda su prolongada trayectoria.
En los comienzos, su sexteto nos revela la influencia
de Osvaldo Fresedo. Y es cierto, opino que
no hubiera habido un Di Sarli si no hubiese existido un Fresedo. Pero,
sólo como antecedente necesario de un estilo que, con el tiempo,
se convertiría en un modelo puro, de naturaleza propia y diferenciada.
Fue un pianista talentoso, quizás uno de los
más importantes, que dirigió su orquesta desde el instrumento,
con el que dominaba la sincronía y la ejecución del conjunto.
En su esquema orquestal no existían los solos
de instrumentos, la fila de bandoneones cantaba por momentos la melodía,
pero tenía un papel esencialmente rítmico y milonguero.
Únicamente el violín se destacaba de un modo extremadamente
delicado, en algún solo breve o en un contracanto.
El piano mandaba de una forma sugerente, con un bordoneo
que se hizo marca registrada del maestro, encadenando los compases de
la obra y acentuando un ritmo delicado y elegante, especial para la
danza.
"Milonguero
viejo", el tango que dedicara a Fresedo,
su referente y admirado amigo, es curiosamente el lapsus paradójico
que retrata su propio modelo musical.
Siendo un niño comenzó a estudiar el
piano, orientado a la música clásica. Pero a la edad de
13 años y, para disgusto de su profesor y su padre, emprendió
una gira con una compañía de zarzuelas que recorrió
varias provincias argentinas, tocando música popular y tangos.
Poco tiempo después debutó como solista
en un biógrafo (cine) y en una confitería de la ciudad
de Santa Rosa, provincia de La Pampa, ambos de propiedad de un amigo
de la familia, Mario Manara un italiano como su padre.
En 1919 arma su primer orquesta para tocar en una confitería
de su ciudad natal, Bahía Blanca, principio de su dilatada carrera
artística.
En 1923 llega con su hermano Roque a la ciudad de Buenos
Aires, allí se vincula con el músico Alberico
Spatola, director de la banda de la policía de Buenos Aires
y pariente de los Di Sarli, quien lo contacta con el bandoneonista Anselmo
Aieta para integrar su conjunto.
Luego pasa a las filas de una formación muy
popular que comandaba el violinista Juan
Pedro Castillo, "el rey del pizzicato".
Integró también el trío de Alejandro
Scarpino, el consagrado autor del tango "Canaro
en París", y acompañó en las grabaciones
para el sello Electra a la actriz y cantante Olinda Bozán, prima
hermana de Sofía.
Después debuta con un sexteto en el cabaret
"Chantecler", pero duró poco tiempo a raíz de una pelea
con el propietario. Eran épocas duras, había mucha competencia
y era muy difícil conseguir trabajo.
A través del violinista José
Pécora se vincula con Osvaldo Fresedo
y actúa en su orquesta inaugurando el teatro Fénix del
barrio de Flores.
A fines de 1927 forma su primer sexteto con José
Pécora y David Abramsky, en los violines; César Ginzo
y Tito Landó, en bandoneones y el contrabajo de Adolfo Kraus.
Actuó en diferentes confiterías y al año siguiente
firma su primer contrato con RCA-Victor, donde inicia su labor el 26
de noviembre de 1928.
En algunas de sus grabaciones contó con las
voces de Santiago Devin, Ernesto Famá
y Fernando Díaz, tres excelentes intérpretes
a los cuales también acompañó en sus actuaciones
radiales.
En esta etapa Di Sarli registró 48 temas, partiendo
con los tangos "T.B.C."
(de Edgardo Donato) y "La
guitarrita" (de Eduardo Arolas),
para finalizar el 14 de agosto de 1931 con "Una
noche de garufa" (de Arolas) y "Maldita" (de Antonio
Rodio y Celedonio Flores) con la voz
de Ernesto Famá.
![]() Orquesta Carlos Di Sarli En 1932 se incorpora a la orquesta Antonio
Rodríguez Lesende quien fuera su primer cantor estable.
Pocos años después y por motivos no fehacientemente
conocidos, se aleja de su orquesta y parte rumbo a Rosario, provincia
de Santa Fe donde participa de un pequeño conjunto con el bandoneonista
Juan Cambareri. Mientras tanto el sexteto continuó actuando sin
Di Sarli pero manteniendo su nombre. Luego a raíz de las actuaciones
en la confitería "Novelty" pasaría a llamarse Orquesta
Novel. En 1935 es solicitado por sus ex compañeros para integrarse
a esta formación, pero solamente para reemplazar al pianista
Ricardo Canataro que estaba enfermo.
Recién a fines de 1938 comienza a organizar
nuevamente su orquesta que debutará en Radio El Mundo en enero
de 1939, conformada de la siguiente manera: piano y dirección
Carlos Di Sarli; los violines de Roberto Guisado, Ángel Goicoechea
y Adolfo Pérez; en bandoneones Roberto Gyanitelli, Domingo Sánchez
y Roberto Mititieri; y Domingo Capurro en el contrabajo; el cantor era
Ignacio Murillo, luego reemplazado por Roberto
Rufino.
E1 11 de diciembre de 1939 vuelve a los estudios de
grabación en el sello Victor, con los tangos "Corazón"
(de su autoría, con letra de Héctor
Marcó), cantado por Roberto Rufino
y "Retirao"
(de Carlos
Posadas).
Es su etapa de gloria, el rubro Di Sarli-Rufino constituye
una página de oro de nuestro tango. Su registro de "Tristeza
marina" (de José Dames y Horacio
Sanguinetti) es formidable. Luego se incorporarán sucesivamente
los cantores Carlos Acuña, por muy breve
tiempo, Alberto Podestá,
Jorge Durán y Oscar
Serpa.
El éxito de Di Sarli es apoteósico y
genera una adhesión popular que no lo abandonara hasta su muerte.
Pese a ser un músico fogueado en la década anterior, los
años cuarenta lo encuentran en la plenitud de su arte como director
y compositor.
A partir de 1949 Di Sarli se retira nuevamente por
razones comerciales, para volver recién en 1951.
Graba para el sello Music Hall desde noviembre de 1951
hasta abril de 1953 dejando registrados 84 temas y contando con las
voces de Oscar Serpa y Mario Pomar.
En junio de 1954 retorna al sello Victor, hasta 1958
siendo sus vocalistas Mario Pomar, Oscar Serpa,
Argentino Ledesma, Rodolfo Galé, Roberto
Florio y el regreso de Jorge Durán.
Sus últimos registros discográficos,
14 en total, fueron para el sello Philips en el año 1958 y sus
cantores fueron Horacio Casares y Jorge
Durán.
El primer tango que compuso fue "Meditación"
allá por 1919, pero nunca lo grabó. Del resto de su obra
se destacan sin duda, "Milonguero
viejo", "Bahía
Blanca", "Nido
gaucho" (con letra de Héctor Marcó),
"Verdemar"
(con letra de José María Contursi)
y "Otra vez
carnaval" (con letra de Francisco García
Jiménez), verdaderas joyas del género.
El Señor del Tango fue absolutamente
respetuoso de la melodía y el espíritu de los compositores
de su repertorio, adornando de matices y sutiles detalles la instrumentación
orquestal, apartándose de la falsa contradicción que existía
entre el tango evocativo tradicional y la corriente vanguardista.
Carlos Di Sarli fue la pieza final del rompecabezas
del tango del '40, que no hizo concesiones a las estridencias, ni a
las extravagancias rítmicas y que, sin embargo representó
con extrema delicadeza, el paradigma interpretativo del tango milonguero.
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