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historia de "El Cachafaz" es parte de la mitología tanguera,
una leyenda, hoy quedan pocos que puedan dar testimonio de su vida y
de su arte.
Su imagen quedó grabada en el film TANGO, estrenado
en 1933, donde se lo puede ver con su compañera Carmencita Calderón,
apenas una chiquilina menor de 20 años.
Aparece poco elegante de la cintura para abajo, con
el torso bien erguido, pero con demasiado movimiento de pies, posiblemente
por orden del director de la película, para llamar la atención.
Su apodo quedó para nuestra historia cotidiana
como nombre y apellido definitivo: El Cachafaz.
Según el diccionario de lunfardo de Adolfo Enrique
Rodríguez, cachafaz, significa: bribón, descarado, insolente,
pícaro, holgazán.
Es posible que lo haya sido y es posible que no, su
rostro generaba dudas. Peinado a la gomina, el pelo tirante hacia atrás,
rasgos aindiados y picado de viruela, siempre posaba con gesto serio
en las fotos y en el cine.
Su nombre real era Ovidio José Bianquet, aunque
para algunos su nombre era Benito. Aquí entra a tallar don José
Gobello y en un artículo da su opinión: "Ese fue un apodo
que ganó de chico y por una confusión. Vivía en
la calle La Rioja en el barrio de Balvanera sur cuando a la seccional
de policía denunciaron que alguien había roto un vidrio
de un negocio de una pedrada. Lo acusan y se llega hasta su casa, la
madre, una cordobesa, no lo puede creer y ante el policía sólo
atina a exclamar: "No puede ser si él es buenito, es buenito".
La autoridad entendió Benito y así pasó
el informe, Benito Bianquet. Ver nota "Los bailarines famosos...", donde
hay otra opinión)
¿Y por qué El Cachafaz? Según Gobello,
nuevamente, que de muchacho fue atropellador con las mujeres y supo
propasarse algunas veces. Una de ellas se quejó ante su padre
y dicen que exclamó furioso: ¡Mi hijo es un cachafaz! Los
muchachos del barrio o todos los que fueran hicieron el resto.
Había nacido el 14 de febrero de 1885 en la
esquina de Boedo e Independencia, hoy barrio de Boedo.
En 1911 viajó a los Estados Unidos y de regreso
en 1913 instaló una academia de baile.
Entre 1910 y 1929 tuvo de compañeras, en el
amor y en el baile, a Emma Bóveda y Elsa O'Connor, más
tarde destacada actriz dramática del teatro y del cine. Luego
Isabel San Miguel y desde 1933 exclusivamente como compañera
de danza a Carmencita Calderón.
En 1919 anduvo por París, dicen que para actuar
en el mítico "Garrón", donde se hacía conocer el
músico argentino Manuel Pizarro junto a sus hermanos, pero el
modo de vida europeo y él no iban de acuerdo y por tal motivo
regresó.
Dice Gobello que dio lecciones de baile muy bien pagas
a gente de la alta sociedad y termina con una reflexión acertada:
"Haya sido realmente el máximo bailarín de tangos o no
lo haya sido, por tal se lo tendrá siempre".
Falleció al fin de una actuación en la
ciudad de Mar del Plata el 7 de febrero de 1942.
Reportaje de la periodista Irene Amuchástegui
a Carmen Calderón al cumplirse 55 años de la muerte de
"El Cachafaz". Diario Clarín, Buenos Aires, 7 de febrero de 1997.
"Tenía un don especial cuenta Carmencita-
elegancia y un compás único. Fue un gran creador de
pasos, pero también tenía muchos "cortes" (figuras)
en común con José Giambuzzi "El Tarila".
Don Benito los hacía impecables, sin encorvarse
y con una delicadeza que le quitaba lo soez al tango, al baile. Porque
hay que decir que el tango, a veces, es un poquitín bastante
asqueroso, hay cortes donde la mujer mete la pierna entre las piernas
del hombre.
El lo hacía con prestancia. Era el mejor.
Vestía saco negro y pantalón fantasía
(a rayas negras y grises) para el tango con cortes y para el tango
de salón vestía de smocking.
No era buen mozo, era feo como noche oscura y esa
cara picada de viruela, pero su forma de ser era suave y simpática.
Ahora, cuando se enojaba temblaban todos.
Nunca uso revólver, de un cachetazo los dejaba
dormidos.
Lo conocí en el club "Sin rumbo" (que aún
existe). Fui con mis hermanas menores a quienes crié al morir
mi madre.
Estaba sentada y alguien me insistió para
que bailara con un hombre que estaba allí. Supe que era "El
Tarila", acepté y al terminar la pieza me dijo: "Usted aceptaría
ser mi compañera y la compañera de "El Cachafaz"?" Cuando
escuché ese nombre me prendí como abrojo.
Debuté con don Benito en el cine-teatro San
Fernando, tocaba la orquesta de Pedro Maffia, el mejor bandoneonista.
Trabajamos mucho para las compañías de revistas de Francisco
Canaro. También viajamos, pero allí "El Cacha" la pasaba
mal, extrañaba mucho, porque él era de dormir todas
las noches en la casa de la mamá. Además le gustaba
llegar todas las tardes a la seis al café de Corrientes y Talcahuano
donde ocupaba siempre la misma mesa y recibía a sus amigos,
entre ellos Gardel.
Bailamos la última noche, fue en un local
llamado "El rancho grande", en Mar del Plata. Terminamos de actuar
y me fui a un cuarto con la patrona para escuchar por radio un partido
de fútbol entre Argentina y Uruguay. De pronto se asomó
y me dijo: "Carmencita, la espero después del partido para
tomar medio whisky." siempre me trató de usted-. Al
ratito entró una mujer a los gritos para decir que don Benito
estaba tirado en el patio. Cuando lo vi tirado en el suelo pensé
que era sólo una caída. Ya pasaron 55 años."
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