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Nombre real: Juan de Dios Osvaldo Rodríguez
Bonfanti
Cantor y autor. (8 de marzo de 1909 22 de febrero 1987) |
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No puedo ser imparcial, porque tuve la suerte de escucharlo
con el mejor de los testigos, quien me relataba historias que eran verdaderas
imágenes de un chico hacia su padre artista.
Se mezclaban los resentimientos de las largas ausencias,
la incomprensión de un ambiente tanguero que se iba degradando
con el paso del tiempo y que nada tenía que ver con su circunstancia
y su educación. Hasta tal punto que Osvaldo hizo su vida alejado
del padre y con una visión crítica, hasta vergonzosa de
él.
Pero ocurrió algo muy curioso a partir de la
muerte del cantor. La actitud distante se convirtió en una profunda
reivindicación que lo llevó a comprender y revalorizar
con orgullo el valor humano y artístico de su padre.
Juntos, aprendí a conocer sobre la popularidad
que tuvo este artista en los años cuarenta, pero lo más
importante fue valorar las "perlas" de su repertorio, haciendo
míos los dos tangos preferidos de Osvaldo: "Indiferencia"
y "Este carnaval".
Es verdad, Echagüe no fue técnicamente
un gran cantor y más si lo comparamos con la excelencia vocal
que abundaba en la década del cuarenta. Pero reconozcamos que
cuando se lo permitía el vértigo de D'Arienzo,
afloraba una voz sensible, por momentos dramática, que sabía
contar eficazmente el relato de la letra.
Fue el cantor más importante de la orquesta,
el más taquillero, pero además, un caballero, un hombre
de bien al que nunca la fama lo mareó y que, pese a los avatares
de su carrera artística, supo formar una familia y ganarse el
cariño de todos los que lo conocieron.
No puedo evitar encontrarle algo familiar con Ángel
Vargas. No se si el estilo canyengue, o el fraseo reo, o el registro,
pero algo tienen, más allá del hecho de que ambos cantaran
para Ángel D'Agostino. Pero lo
cierto es, que la carrera de uno y otro estuvo signada por la calidad
y repertorio de dos orquestas muy diferentes, donde evidentemente, Echagüe
no resultó beneficiado.
Comienza cantando desde muy chico en la ciudad de Rosario
(la ciudad más importante de la provincia de Santa Fe, distante
300 km de Buenos Aires).
En los primeros años de la década del
treinta se muda a Buenos Aires y debuta en Radio Stentor con su nombre
artístico Alberto Echagüe.
En el año 1932 es cantor de la orquesta de Ángel
D'Agostino, actuando en el cabaret Casanova y en el teatro París.
Es el propio D'Agostino quien le presenta a Juan
D'Arienzo, que lo invita a Radio El Mundo a escuchar su orquesta.
Allí se produce la chispa que enciende uno de los binomios más
populares del cuarenta: D'Arienzo-Echagüe.
Cuenta Gutiérrez Miglio, en su libro El
tango y sus intérpretes volumen 1, que en esa ocasión
cuando «llega el momento y la orquesta irrumpe con el tango "Madre",
Alberto Echagüe le hace una seña a D'Arienzo ofreciéndose
para cantar el estribillo. El maestro, con la cabeza, contesta afirmativamente
y Echagüe canta. Al rato llega el director artístico de
la radio y pregunta quién cantó. D'Arienzo le contesta
y el director le dice: Ese es el cantor de tu orquesta.»
Actúan en el cabaret Chantecler, en Radio El
Mundo y en un sinnúmero de bailes y clubes. El suceso es impresionante,
dejando en el disco 27 temas, comenzando por "Indiferencia",
el 4 de enero de 1938, hermoso tango de Juan Carlos Thorry y Rodolfo
Biagi, finalizando esta etapa el 22 de diciembre de 1939 con "Trago
amargo" (de Rafael Iriarte y Julio
Navarrine).
Tentado por el pianista Juan
Polito, Echagüe se aleja de la orquesta y continua su labor
con este, actuando en la clásica confitería Richmond,
además de bailes y actuaciones en clubs y teatros de barrio.
La relación del cantor con El Rey del
compás tuvo varias etapas, que se prolongan hasta el año
1975. La segunda de ellas comienza en 1944 y va hasta 1957, es la más
prolongada, y también la más exitosa. La orquesta es una
tromba y el cantor no le va en zaga. La calidad de los temas es muy
dispar y el repertorio apuntaba al éxito comercial y no al logro
artístico.
No obstante lo expresado algunos temas son antológicos:
"Este carnaval" (de Luis y Miguel Caruso), "Paciencia"
(de D'Arienzo y Francisco
Gorrindo) y la singular versión de "Esta
noche me emborracho" (de Enrique
Santos Discepolo) son pruebas de esta aseveración.
El otro cantor de la orquesta era Armando
Laborde que, por su estilo y características vocales era
un ideal complemento al trabajo de Echagüe. Tanto es así
que en el año 1957 ambos se separan de la orquesta y forman la
propia con la dirección del bandoneonista Alberto Di Paulo. Graban
para el sello Odeón "Soy varón" y "Nosotros",
y para el sello Philips "La refinada" (milonga) y "Carloncho".
Tres años más tarde, en 1960, ingresa
a la orquesta de Juan Sánchez Gorio y actúa en Radio El
Mundo, grabando dos temas.
Ya nuestro cantor era un solista consagrado, dedicado
a amenizar bailes y a actuar en radio y televisión.
En 1968 comienza la tercera y última etapa con
el maestro D'Arienzo, viaja a Japón y obtiene un extraordinario
éxito. Lo curioso de la anécdota es que la orquesta viaja
sola, sin su director que era fóbico a los aviones.
Los tiempos habían cambiado, el deterioro artístico
era evidente, pero los fanáticos seguían fieles al ritmo
y a la voz del famoso rubro. De esta época rescato el tango "Mala
suerte" (de Francisco Lomuto y Francisco
Gorrindo) grabado el 11 de diciembre de 1974, y "Vamos Topo
todavía", dedicado al jockey uruguayo Vilmar Sanguinetti,
del 31 de enero de 1975, es decir un año antes del fallecimiento
de D'Arienzo y la última del binomio.
Alberto Echagüe fue un viajero incansable, recorrió
toda América y Estados Unidos, donde estuvo en cinco oportunidades.
Es autor de los tangos "Gladiolo", "Tus
cartas cómo tardan" y "La tango", todos ellos
con música de Carlos Lázzari; "Alias Orquídea",
con el productor televisivo Alfredo Gago y "Porque tú me
lo pides", con Enrique
Alessio.
Esta semblanza hecha con la ternura y emoción
de los recuerdos más lindos, intenta ser el homenaje póstumo
al padre de mi querido amigo Osvaldo Rodríguez, a quien nunca
le voy a perdonar que se haya ido.
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