| Guillermo Bosovsky |
| No es un entendido del tango, sino un vicioso apasionado. Nació en Buenos Aires en una familia de grandes milongueros. Vive en Madrid y ya no tiene claro si es argentino o español. Conoció el tango a través de los ojos, viéndolo bailar, desde antes de aprender a hablar. Lo mamó durante los años de la infancia oyéndolo por la radio. Lo redescubrió con nuevos oídos desde que fue cautivado por la orquesta de Pugliese a los 18 años, y ha vuelto a descubrirlo unos años después, escuchándolo todo de nuevo con los pies, a través de las cadencias del baile. Fue maestro de escuela, psicólogo, psicoanalista, y es desde hace años investigador y consultor estratégico para grandes empresas en temas de marketing y comunicación. El tango le sobreviene en los salones de baile, en su casa, en el coche y hasta en Internet, como a muchos adictos sin remedio. Algunos creen que baila bien, y él se aprovecha y disfruta del malentendido. Tiene amigos como García Blaya, pero también otros casi normales. |
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