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Piazzolla en Francia.
Siempre París, chau París. |
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por Julio
Nudler, Aldo Delhor y Laureano
Fernández
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Las obras grabadas en aquella oportunidad fueron "Nonino" (tango dedicado a su padre, con una primera parte rítmica, de marcada característica bailable, y una segunda parte cantábile y melancólica), "Chau París", "Tzigane Tango" (escrito a pedido del primer violín de la orquesta francesa que lo acompañó en esta grabación, para lucimiento de este solista), "Bandó" (nombre con que, en Francia se denomina al bandoneón), "Prepárense" (uno de los primeros tangos que Piazzolla compone en este estilo renovador y que se volvió muy popular en Francia), "Guardia nueva", "Contrastes", "Marrón y azul", "Río Sena", "Luz y sombra" (cuya melodía tiene reminiscencias de "De vuelta al bulín" imperecedero tango escrito en 1914 por el pianista José Martínez), "Sens unique" (el tránsito en sentido único, común en París, no lo era todavía en Buenos Aires), "Picasso", "Estamos listos" y "Mi tentación", todas de su autoría, salvo las dos últimas, mientras que "S.V.P." también fue firmado por Feijóo. Aquí prácticamente todo el material es imprescindible.
Tras el nuevo ciclo creador inaugurado en 1950 con "Para lucirse",
Astor mostraba que el torrente de su inspiración no había
sido detenido por la distancia. A su regreso de París formó
una orquesta de cuerdas. Al frente de un calificado grupo de instrumentistas
incluyó al legendario violinista de tango Elvino Vardaro. En
el sello TK grabó un 78 rpm (soporte ya obsoleto para entonces
ante el avance del longplay de vinilo) con el avanzado tango de Pugliese
"Negracha", claramente vanguardista, y la milonga "Azabache",
con la participación vocal de Jorge Sobral. Estas obras tampoco
fueron reeditadas. Los otros temas incluidos fueron "Sensiblero", "Tres minutos con la realidad" (obra de Astor que en su momento espantó a los tradicionalistas por no poder ser asimilado a patrones ya establecidos, salvo fuera del género, es decir, la música erudita, en este caso Béla Bartók) y "La cachila", la primera vez que Piazzolla grababa una obra de Arolas, bandoneonista y genial compositor muerto en París en 1924 a quien Astor había dedicado un tango de elocuente nombre: "Juan Sebastián Arolas", como si para él Arolas hubiese sido el Bach del tango. Esa pieza fue arreglada por Piazzolla para su orquesta de 1946, pero no llegó a ejecutarla. Los temas con canto del disco de Sondor fueron el candombe "Yo soy el negro", de Piazzolla y el escritor y dramaturgo Carlos Gorostiza, y el tango "La tarde del adiós", en los que la orquesta presta su respaldo a la bien timbrada voz de Jorge Sobral. Pero es sobre todo en esta segunda obra de bella concepción donde Piazzolla, después de la primera intervención de Sobral, nos ofrece un solo de bandoneón de antología en el que combina con sabiduría su sorprendente técnica y su fantasía creadora al servicio del enriquecimiento de la obra original. Del libro "Astor Piazzolla El tango culminante", de Julio Nudler, Aldo Delhor y Laureano Fernández, Editorial La Página S.A., Buenos Aires, 2001. |
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