![]() |
|
Ignacio Corsini, el que salvó a La pulpera...
por Gaspar
Astarita
Las listas de títulos de estos tres cantores,
tomados como referencia porque llegaron al corazón del pueblo
y su recuerdo sigue aún vigente en él, abundan en composiciones
de mayor calidad, tanto musical como literaria, pero el público
señaló, más con el sentimiento que con la mente,
tal vez, a determinadas obras que, al nombrarlas, se identifican inmediatamente
más con sus intérpretes que con sus autores.
En el caso de Gardel
podríamos hablar de "Tomo
y obligo" o de "Mano
a mano" como sus caballitos de batalla, los que incluía
permanentemente en casi todas sus presentaciones en público (dejando
de lado las famosísimas canciones de sus películas); en
el de Magaldi el incuestionable
es "El penado 14",
y en el de Corsini, en el
momento de escribir estas líneas estoy dudando entre dos: "Patotero
sentimental" y "La
pulpera de Santa Lucía". Y desde mi opinión,
muy personal por cierto, creo que el vals se impone al tango de Manuel
Jovés y Manuel Romero.
Además, tiene más importancia, porque
con "La pulpera de Santa
Lucía" se produce la primera colaboración entre
sus creadores, el músico Enrique
Maciel (1897-1962) y el poeta Héctor
Pedro Blomberg (1890-1955), quienes se conocieron en 1928, año
en que vio la luz la inmortal composición.
Andrés Chinarro señala que la presentación
de ambos (revista Atlántida, noviembre de 1957) «se realizó
durante un baile organizado por el Club de la Bolsa de Comercio, donde
actuaba Maciel, y se debió
a un amigo común, José Antonio Gervasio, quien concurrió
a una de las mencionadas reuniones en el viejo Luna Park (famoso estadio
de box de la ciudad de Buenos Aires), de la avenida Corrientes al 100,
acompañado por Blomberg.
Este (según el recuerdo de Maciel) le entregó allí
su primera letra: "La
pulpera de Santa Lucía".»
Esa primera colaboración sirvió para
que comenzara entre ellos una perfecta asociación, a través
de la cual se concibió un numeroso conjunto de canciones de carácter
histórico-evocativo, sobre barrios y personajes del Buenos Aires
de la época de Rosas: "La
canción de Amalia", "La
mazorquera de Monserrat", "Rosa morena", "La
guitarrera de San Nicolás", "Los
jazmines de San Ignacio" y otras más, son algunos ejemplos
de esa impecable armazón poético-musical que lograron
Blomberg y Maciel,
y que se inauguró con "La
pulpera de Santa Lucía". Aunque la dupla, fuera de esa
temática, dejó otros títulos imperecederos: "El
adiós de Gabino Ezeiza", "La
viajera perdida", "Violines
gitanos" y el antológico tango "La
que murió en París".
Sin embargo, aunque parezca mentira, el vals "La
pulpera de Santa Lucía" fue rechazado por el empresario
teatral Pascual Carcavallo y su asesor musical. También el famoso
tango "Nostalgias"
fue rechazado en su momento por otro empresario teatral, don Alberto
Ballerini.
Pero apareció Ignacio
Corsini, quien lo estrenó en Radio Prieto, lo grabó
en abril de 1929 e inmortalizó el vals.
Por eso decíamos en el título que "El
caballero cantor" fue el que "salvó a La pulpera...".
Para atestiguarlo disponemos de un reportaje que le
hiciera el periodista Andrés Muñoz a Enrique
Maciel en 1948, publicado en la revista "Aquí Está".
Debemos este valioso testimonio a nuestro colega Orlando
Del Greco, que nos lo hace llegar a través de su revista
"Tango. La mejor música del mundo", Nº 34, de enero de 1999.
«-Sobre la letra de Blomberg
-dice Maciel- compuse la música, no sin antes desechar varias
que no llenaban mis exigencias. Fue en tales circunstancias cuando el
actor Sarcione informó al empresario Pascual Carcavallo de una
canción que podría encajar a la medida en la obra de Reta
y Viale Paz, "La sangre de las guitarras". Citado al teatro Nacional,
yo mismo canté la canción, acompañándome
al piano, delante del referido empresario, de la actriz Elsa O'Connor
y de los maestros Salvador Merico y José Lozzi, director y concertador,
respectivamente, de la orquesta del teatro. Como prevaleciera la opinión
de Lozzi (desfavorable para mi música), "La
pulpera de Santa Lucía" fue al archivo.
«Ello constituyó mi primer desencanto.
Pero quiso la suerte que apareciera en mi camino Ignacio
Corsini, quien la estrenó en una radio, con suceso insospechado
aun para mí, tanto que se dio el caso de un público reclamando
bis por teléfono, por correspondencia y hasta personalmente.
«En mérito a la verdad, debo decir que
Corsini la cantaba muy bien.
Salieron a la venta quinientos mil ejemplares y se imprimieron ciento
cincuenta y siete mil discos, todo lo cual me significó, en concepto
de derechos de autor, la entonces fabulosa suma de veinte mil pesos...
Y cuando el éxito era ya indiscutible y no había cancionista,
cantor ni muchacho con sueños de serlo, ni habitante de cualquier
sexo y edad que dejara de cantar o silbar La pulpera..., se
cruzó otra vez en mi camino Pascual Carcavallo, diciéndome:
"Con usted me equivoqué una vez, pero no he de equivocarme más".»
Aunque puedan parecer exageradas las cifras que consigna
Maciel con respecto a la venta de ejemplares y discos, nadie podrá
negar la popularidad y perdurabilidad de "La
pulpera de Santa Lucía", gracias a que fue "salvada"
por Ignacio Corsini.
Originalmente publicado en la revista "Tango y Lunfardo", Nº 151, Chivilcoy 16 de abril de 1999. |
|