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Crónicas
En la cena no sirvieron Ferroquina Bisleri.
  

mpresión errónea número uno: Que los concurrentes a estas cenas son personas que sólo leen La Canción Moderna, fuman Caravana, explican la clave Alumni, beben Chinato Garda y se suscriben al 6,67%, como cantaba Fernando Díaz con la orquesta de Lomuto.


El autor de la nota con una amiga y Abel Palermo

Impresión errónea número dos: Que es ocasión de interminables discursos, homenajes que pueden (y deben) omitirse, chistes que harían bostezar al Nuncio y una comida espartana como para añorar la conscripción; todo bajo la excusa de la nostalgia y los tranvías. Pues bien: nada que ver.


Coco, Aníbal, Zulema y Betty con su marido

Si algo faltó en la última Cena Aniversario, fue el estanco y la solemnidad que atenta contra las reuniones tangueras. Unidos por una pasión en común, ni hace falta aclarar que este encuentro se desarrolló en un ambiente jovial, donde el acartonamiento no consiguió ubicación.


Orlando Castillo y señora, Leo Van Nispen y Dr. Tango

El 16 de mayo está instituido como el "Día de Todotango". La fecha no responde a ningún acontecimiento externo, como podría ser el nacimiento de un personaje ilustre o algún hito en la historia de la música; en realidad, este día fue elegido por ser el de la primera reunión. Aquella vez, en 2002, eran quince personas; esta vuelta acudieron más de cincuenta... sin contar los que dijeron "presente" a la distancia.

El Chula Clausi, Bruno Cespi, Néstor Pinsón y Guadalupe Aballe

Mientras el mozo se acalambraba el brazo descorchando botellas, que misteriosamente se evaporaban en determinados sectores, en una mesa dos o tres debatían sobre fútbol evaluando partidos pasados y futuros; en otra, Rufino era sencillamente Roberto y a D'Arienzo se lo llamaba por su nombre Juan. Cerca de la entrada, Gabriel "Chula" Clausi repasaba su trayectoria desde la orquesta de Maglio («empecé con él en el veintiocho. Con el trío de bandoneones me grabó dos temas...»); allá, Héctor Lucci conversaba sobre fonografía antigua; acá, Ben Molar compartía sus viajes y proyectos; y en un ángulo Sergio Crotti templaba su guitarra, dispuesta a lucirse. El tango, como factor dominante.


Ben Molar, Federico y Ricardo García Blaya

Oscar Bianchi, quien además de sacar daguerrotipos durante toda la noche demostró ser un gran animador -un Ed Sullivan, un Johnny Carson, un Pipo Mancera (aunque más alto)-, micrófono en mano destacó la convocatoria y, seguramente emocionado ante tantos amigos que de la categoría de "tácitos" se elevaban a la de "evidentes", dio comienzo a una ronda de sorpresas.


Jorge Dobalo, Roberto Testolini y un amigo

Osvaldo repartió mesa por mesa un regalo para cada uno. Rogó que no se abrieran los sobres hasta después, pero ¿quién podía resistirse? A los pocos minutos, todos tenían en sus manos un presente del segundo aniversario: un pequeño recordatorio de aquello que siempre debería estar encendido.


Ricardo García Blaya junto a Oscar Scocola

Y vinieron las palabras de Ricardo García Blaya. El director. El máximo responsable. La batuta de la orquesta. El pedal de la Singer. Y si con justicia Todotango-una iniciativa suya que desde el comienzo se convirtió en página de referencia dentro de la web- constituiría para cualquiera el gran orgullo personal de tanguero, él con sus palabras fue aún más allá y se empeñó en querer compartir este mérito con todos.

Ana Turón

Terminadas las presas de pollo a la calabresa, en ese momento melancólico en que los huesecillos se arriman a un laurel como pidiendo tardíamente la ya concedida Gloria, y notándose avanzado el postre helado, que a fuerza de frigorías y merced a su vallado de almendras resistía cualquier derretimiento prematuro, Ana Turón -que viajó especialmente desde Azul para el evento- copó la parada y uno a uno desfilaron los nombres de los presentes. También se alzó una copa por los ausentes. Hubo aplausos para todos; era la alegría de saber quién era quién.

Paula, una joven cancionista que se presentó recordando que el tango no es patrimonio de una edad en especial, como demostración de sus preferencias cantó "El ciruja". Luego recitó un poema escrito por su hermana; un elogio de la aliteración lunfarda. Todos quedaron convertidos en sus admiradores. Ernesto Ariel, el "torcan" (así firma), con su porteñísima entonación ofreció algunos clásicos, comenzando por esa pequeña maravilla del tango que es "Ventanita de arrabal". Y para completar una noche de alto nivel, no podía faltar Jorge Dobalo, otro de los grandes cantores amigos de Todotango, que tras su versión de "Mano cruel" dejó conmovido al público.

La voz de Paula y la guitarra de Sergio

Por supuesto que el ambiente y la geografía invitaban a hablar de Carlos Gardel. Era ocasión de escuchar nuevamente a Ana Turón. «El Abasto es el lugar gardeliano por excelencia, no sólo porque Gardel vivió en ese barrio, sino porque lo utilizaba como sello de identidad. No fue el Morocho del Abasto solamente porque allí viviera, sino porque fue formado y modelado por la idiosincrasia allí imperante». ¿Cómo no adherir su observación de que gracias a un Abasto reciclado, pero no demolido, podemos reencontrarnos con la esencia misma del tango?

Ernesto Ariel

En realidad, toda la ciudad estuvo presente. Párrafo aparte merece Adolfo Sozzi, recitador de una poesía en la que se evocaba su querido Boedo, su gente, sus rincones. Era como estar allí, lejos del desconsuelo y cerca de las esquinas de su infancia.

A medianoche ya estaba todo consumado (y consumido). Aquello había sido un gaudeamus de padre y señor nuestro. A esa altura, con las corbatas flojas y mientras Coco del Abasto repasaba la lista en busca de colados y al Boa lo contenían entre cuatro porque insistía con ir a patear tachos de basura por la avenida Corrientes, el patrón de "Il Vero Arturito" observaba pálido los desmanes de gente inadaptada como Benedetti, que quería que le armasen un paquete con las sobras. Cuentan que los vecinos, alarmados por el escándalo, estuvieron a punto de mandar un patrullero, mientras las farmacias de turno en la zona acusaban una notable merma de uvasales.

Adolfo Sozzi con amigos

Aún no había concluido la reunión que ya José Pedro Aresi, Verónica, Horacio Julián (el Célebre Duelista de La Paternal), Miguelón, Alberto Rasore, Ángel Yonadi, Guadalupe Aballe, el Dr. Tango, Karina, el Bocha Ulises, el Alemán Enrique y muchos otros más se empeñaban en un próximo y cercano encuentro.
Hacía frío en la calle esa noche; pero todos estaban demasiado felices como para darse cuenta.

* * *

Post scriptum:
El autor de esta crónica quería garantizar que la misma quedaría libre de reflexiones sobre los amigos, del tipo "la amistad es esto... la amistad es aquello...". ¡La amistad se practica y punto, qué embromar! Pero de todos modos pudo haberse filtrado alguna frase, disimulada por ahí. Sepan disculpar. No siempre se vive una noche como ésta.