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Crónicas
La Cumparsita
  
Más de La cumparsita:
s sin lugar a dudas el tango más difundido, el que toda persona reconoce cualquiera sea su versión, el que se utiliza de icono para representar el género, el más grabado en la Argentina y en el resto del mundo.

¿Qué misterio esconden sus compases que lograron penetrar en el gusto de tanta y tan diversa gente?

Para el investigador Juan Carlos Legido en su libro "La orilla oriental del tango", se trata de «... un verdadero fenómeno, que acaso no se necesitan muchas palabras para explicarlo porque emana del corazón de las multitudes, que se sintieron tocadas por la sencilla y prístina textura de su melodía.»

Matos Rodríquez

Si nos guiamos por la opinión de Astor Piazzolla, la incógnita no se devela, más aún, genera polémica, ya que en la propia tierra de Matos Rodríguez se animó a decir que "La cumparsita" era el peor de todos los tangos, «...lo más espantosamente pobre del mundo...»

El maestro Francisco Canaro en su libro "Mis bodas de oro con el tango" destaca: «... "La cumparsita"...tiene la particular virtud de que la estructura de su música se presta maravillosamente a ser enriquecida por orquestaciones de mayor vuelo, todo le viene bien a "La cumparsita": armonías para violines, variaciones de bandoneones y otros importantes instrumentos, además de otros atrayentes efectos musicales, que los orquestadores y directores aprovechan hábilmente para lucimiento de su respectivo conjunto. Cada director de orquesta típica tiene su propio arreglo, su versión personal del celebrado tango. Y, orgullosamente, está persuadido de que su autorizada interpretación de "La cumparsita", es la mejor que existe.»

Horacio Ferrer, en su obra "El Libro del Tango", afirma: «La cumparsita ha sido objeto de toda clase de ornatos, producto muchas veces de las ejecuciones "a la parrilla": contracantos, pasajes contrapunteados y variaciones de la más diversa invención. Algunos de estos aditamentos han sido, por así decir, institucionalizados; tal lo que ocurre por ejemplo con la variación para bandoneones ideada por Luis Moresco alrededor de 1930.»

"La cumparsita" fue inicialmente una marchita, compuesta por el joven estudiante de arquitectura Gerardo Hernán Matos Rodríguez en una fecha incierta, que podemos ubicar entre fines de 1915 y principios de 1916, para la comparsa de carnaval organizada por la Federación de Estudiantes del Uruguay, justamente para los festejos que se avecinaban.

Existen opiniones contradictorias respecto a la fecha y, como veremos más adelante, también cuál fue la orquesta que la grabó por primera vez.

Para Legido y para la sobrina nieta de Matos Rodríguez, Rosario Infantozzi Durán, las fechas se sitúan en 1917 y el primer registro fue el de la orquesta Alonso-Minotto.

Roberto Firpo

Con algunas diferencias el investigador uruguayo Boris Puga, reconoce que la orquesta de Firpo actuó en 1916 en Montevideo, pero que es dudoso que la grabación de Firpo sea de ese año, atento a que encuentra diferencias en la correlatividad de los números de matrices con otra serie de registros de la época.

Héctor Lucci nos afirma que las dos primeras grabaciones fueron hechas en 1916. La de Roberto Firpo, seguramente la primera, por el número de disco, un Odeón 483. La segunda, la de Juan Maglio, del sello Era, cuyos discos se prensaban en Porto Alegre (Brasil), desde 1915 a raíz de la primera guerra mundial, por ser el quinto registro de una serie de veintiséis temas iniciada en 1916.

En su capítulo dedicado a Alberto Alonso -uno de los directores del rubro Alonso-Minotto-, ("Ochenta notas de tango", Ediciones de la Plaza, 1998), el historiador uruguayo Horacio Loriente comenta que: «Alberto Alonso, en su libro "La cumparsita, historia del famoso tango y de su autor" (Mosca Hnos. S.A., Montevideo, 1967), ubica la fecha del viaje en mayo de 1917, en tanto la compañía Victor anuncia el repertorio recién en diciembre de 1917.»

También me dijo Lucci y me lo ratificó Bruno Cespi, que no hace mucho tiempo apareció otra versión de "La cumparsita" de la cual se ignoraba su existencia. Es la del trío Cobián-Fresedo-Roccatagliatta, para el sello Telephon, el mismo sello donde el trío grabara "Buenos Aires tenebroso", pero en otro disco, a fines del 17 o principios del 18.

Héctor López y Enrique Binda publicaron un artículo en los "Cuadernos de difusión del tango" Nº 16, que dirige Salvador Arancio, en el cual coinciden con Lucci diciendo que los carnavales en cuestión, para los cuales la pieza fue hecha, fueron los de 1916; que a fines de ese año aparece la grabación de Firpo y, al poco tiempo, posiblemente principio de 1917, la de Maglio y, a fines de ese año recién, la de Alonso-Minotto.

Nadie pone en duda el hecho de que la orquesta de Roberto Firpo haya sido la primera que ejecutó "La cumparsita" en público. La discusión gira alrededor del año.

El historiador Héctor Ernié (en "La historia de La cumparsita", revista Tango nº 23), es en definitiva, a mi juicio, el que pone claridad a todo este tema. En efecto, él descubre que la primera partitura de "La cumparsita" se editó en Montevideo en la casa Arista y Lena, en el año 1916 y al año siguiente en Breyer Hermanos de Buenos Aires.

Hoy pareciera que este asunto dejó de ser polémico, y que todos o la gran mayoría, sitúan los hechos y el primer registro en 1916, conforme me comentó Jorge Palacio "Faruk".

En abril de ese año, el joven Matos Rodríguez, por intermedio de un amigo, acerca la música al director y pianista Roberto Firpo, que en esa época, dirigía su orquesta en el café "La Giralda", corazón tanguero de la ciudad de Montevideo (capital de la República Oriental del Uruguay).

El pentagrama original era muy rudimentario por lo que recurrió a la ayuda del pianista Carlos Warren, para presentárselo más prolijamente.

El maestro accedió a tocarlo pero, previamente, hizo una nueva versión. Según el propio Firpo, "La cumparsita" tenía solamente como característica armónica, la primera parte y que tomó una de su tango "La gaucha Manuela" y la insertó a la marchita como trío -tercera parte-, añadiéndole también un tramo de la ópera "Miserere" de Giuseppe Verdi. Tendría así "La cumparsita", música de Matos Rodríguez, Firpo y Verdi.

Nos dice Legido que Firpo le propuso firmar el tango en colaboración, pero el joven estudiante, todavía menor de edad, se negó rotundamente.

El dato de tratarse de un menor no es ocioso, ya que unos meses después, gracias a esa circunstancia, pese a que la editorial Breyer Hermanos le había comprado los derechos de la obra al joven autor, éste los recuperó.

Pascual Contursi

En 1924, "La cumparsita" era un tema olvidado, pero ocurrió un hecho que vuelve a ponerla en circulación. Sin la autorización de su compositor, Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni, le pusieron versos y un nuevo nombre: "Si supieras". Esto causó la furia de Matos Rodríguez, originando un juicio que recién se resolvió en el año 1948.

Esta nueva versión cantada fue estrenada en un sainete por el actor Juan Ferrari, el 6 de junio de 1924 y después, la grabó Gardel ese mismo año en Buenos Aires y cuatro años más tarde en Barcelona.

En 1926 el compositor le puso otra letra y obligó a la editorial a su publicación oficial. Esta variante es recogida por el tenor Tito Schipa, quien la graba en el año 1930. Muchos años pasaron para que Ángel Vargas, con la orquesta de Ángel D'Agostino, hiciera lo mismo el 2 de noviembre de 1945.

Enrique Maroni

Pero lo cierto es que la letra del dúo Contursi-Maroni, pese a recordarnos el clima de "Mi noche triste", es muy superior a la otra y, en definitiva, fue la que trascendió holgadamente el paso del tiempo.

Canaro comenta que al poco tiempo de estrenada "La cumparsita", él la ejecuta con su orquesta, pero que tuvo un éxito efímero, y nos dice textualmente: «Pero lo curioso es que al tiempo se repuso en los repertorios, se reestrenó, como se dice en jerga teatral; volvieron a ejecutarlo las orquestas de moda, se hicieron nuevas grabaciones de discos, la empezó a cantar Gardel como uno de sus números predilectos y continuaron difundiéndola cancionistas y cantores. Y así comenzó una nueva era para el inspirado tango, que in crescendo, fue reafirmando su popularidad y su éxito y alcanzó una difusión y una asombrosa preponderancia sobre los demás tangos de su época, constituyendo un suceso sin precedentes que todavía se mantiene en pleno apogeo, incluida en el repertorio de todas las orquestas típicas. Impuesto también en París y en los más importantes centros de Europa y de América.»

Así, por ejemplo: las seis versiones de D'Arienzo, entre los años 1928 y 1971, son diferentes, destacándose la registrada el 10 de diciembre de 1963, que es la más rítmica y lograda; Piazzolla, pese a haberla denostado, la grabó cuatro veces, la primera, en un acetato que no salió a la venta con su orquesta típica de 1946. La segunda, un disco T.K. 78 rpm en 1951. La tercera en 1957 con la orquesta de cuerdas para el sello Music Hall. La última, en el año 1967, con una gran orquesta para el sello Polydor. Alberto Mancione hizo a mi gusto, un formidable registro -el 13 de junio de 1952-,que fue premiado en Tokio como la mejor versión de ese tango. Esto ocurrió gracias a la difusión de sus grabaciones a través de un disco pirata publicado en Japón, sin que Mancione supiera nada.

"La cumparsita" también llegó al cine. En 1947 se estrena la película dirigida por Antonio Monplet, con el nombre del popular tango, con la participación estelar de Hugo del Carril. Fue además el título que le pusieron en España al film "Canción de arrabal", de Enrique Carreras del año 1961.

Finalmente, esta obra tan especial por su espectacular difusión, incomparable en número al resto de los tangos es, en mi opinión, eminentemente instrumental, en apariencia sencilla pero que contiene una melodía atrapante y bella, que posee la peculiar condición de recrearse permanentemente, en una suerte de simbiosis, conforme sea la personalidad musical de su eventual intérprete.