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El Primer Sueldo de Max Glücksmann: cincuenta
pesos mensuales.
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Por Silguer
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uién
no conoce este nombre? Grandes y pequeños lo han hecho familiar
a través de los años, porque no hay en toda la República
Argentina un solo ser que no sea aficionado a la música. Y si
los hay -suponiendo algo raro-, resulta que a éstos les gusta
el cine. Cine y música: las dos actividades a las cuales ha dedicado
su vida por espacio de cuarenta años. Lo encontramos en su casa
de la calle Florida.
-¿Hace mucho que trabaja en esto, señor Glücksmann? -¿Se puede saber cuánto? -¿Cuándo se independizó, señor Glücksmann? -¿También había aumentado el personal? -¿Y cuándo compró la casa?
Pocas personas conocen más íntimamente que Max Glücksmann la vida de la fonografía y del cinematógrafo, desde la primera época en que los conoció el público hasta ahora, en que los dos han llegado a una perfección impecable. -Hace cuarenta años -nos dice-, se importaban de Francia los primeros fonógrafos "Lioret". Eran con cilindros de celuloide. Después vinieron los gramófonos con cilindros de cera. Recién en 1900 aparecen los gramófonos a discos, pero sumamente imperfectos. Entonces cantaba Caruso, Tamagno y otros "ases" de la lírica. Pero cuando verdaderamente arraigó el gramófono en la República Argentina fue gracias a la popularidad que día a día alcanzaba la música criolla. Desde aquella época en que payadores como el Negro Gazcón, Gabino Ezeiza, Villoldo, Gerardo López y Gobbi cantaron, ¡cómo se ha perfeccionado el disco! -¿Cómo se grababa entonces? Max Glücksmann fue el primero que instaló una fábrica de grabaciones en la Argentina, así como fue el primero que estableció el derecho de autor. -Para mí es una gran satisfacción -agrega- poder decir que gracias a eso, artistas como Carlitos Gardel, José Razzano, Roberto Firpo y Francisco Canaro han ganado verdaderas fortunas en mi casa. Fortuna y popularidad, porque el disco ha hecho que sus nombres sean conocidos en todo el mundo. Gracias al disco, por ejemplo, Canaro y Gardel han sido tan cotizados en todas partes. Para escuchar a Canaro el día que debutó en un hotel de Nueva York se pagó 60 dólares el cubierto. A Gardel, por tomar parte en cualquier fiesta del gran mundo parisiense, se le abonan diez mil francos. Hoy, el elenco de artistas que graba para la Casa Glücksmann es no sólo el más numeroso, sino tal vez el de mayor calidad artística. -¿Y de cine, señor Glücksmann, qué nos
puede decir?
Actualmente Max Glücskmann dirige una de las casas más poderosas de la Argentina. Sus negocios en discos y en cinematografía alcanzan cifras extraordinarias. -¿Cuántos empleados tiene? -¿Y sucursales? -¿Cuántos cinematógrafos posee, señor
Glücksmann? Después de cuarenta años de labor continuada y entusiasta, Max Glücksmann, "pioneer" del disco criollo y de la cinematografía en Buenos Aires, no puede estar muy descontento del premio obtenido. Entrevista publicada en la revista "Atlántida", el jueves 16 de julio de 1931. Aporte de Jorge Finkielman. |
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