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El fonógrafo vs. el gramófono
por Héctor
Lucci
Fue a partir de ese año, 1877, cuando se sumaron
personas que querían colaborar entusiasmadas con ese invento
casi mágico del siglo, que eran ingenieros, artistas, comerciantes,
científicos, cantantes, operarios y financistas. Fueron ellos
los encargados de dar el primer gran impulso a estas máquinas
parlantes "talking machines". En trece años contados desde el
nacimiento del fonógrafo, se utilizaron tres tipos de materiales
como soportes para la grabación y reproducción del sonido
que fueron ensayados además del propio Edison, por cientos de
investigadores norteamericanos ingleses, franceses e italianos.
El papel de estaño, fue el primero (tin-foil)
luego le siguió el tubo de cartón parafinado y en 1890
el cilindro de cera macizo, quien seria el feliz encargado de comenzar
con la difusión comercial fonográfica. Durante el transcurso
de esos años se discutieron y cuestionaron centenares de posiciones
relacionadas con el invento propiamente dicho, con el perfeccionamiento,
con las modificaciones, con la comercialización y hasta con las
concesiones otorgadas por el propio Edison.
Mientras todo esto ocurría efervescentemente,
un ciudadano alemán llamado Emilio Berliner y radicado en la
ciudad de Washington registraba y patentaba en 1888 una máquina
parlante que también grababa y reproducía el sonido. Pero
con la diferencia que no usaba el cilindro como soporte de la grabación
sino, un disco plano y además la impresión se efectuaba
en el surco por amplitud lateral y no como en el cilindro que se hacia
en forma vertical (hill-and-dale). A esa máquina parlante Berliner
la bautizó con el nombre de gramófono.
![]() Héctor Lucci y su colección de fonógrafos Las ventajas de este invento a disco fueron evidentes
comparadas con las del fonógrafo y su cilindro. Mientras que
con una sola toma, el gramófono podía prensar miles de
copias a partir de esa única matriz, el fonógrafo en cambio,
necesitaba, por ejemplo, para producir 500 cilindros, ejecutar 25 veces
la misma obra y grabarlos directamente de manera simultánea en
20 fonógrafos. Sin duda estaba claro que el joven disco tomaría
distancia a favor prontamente por su menor costo de producción
de ambos elementos: máquina parlante con mecanismo más
simple y disco de producción menos complicada pero, como fue
y será siempre en cualquier época, al invento de Berliner
le tocó atravesar con más dificultades, circunstancias
parecidas a las de su adversario el cilindro.
Los primeros discos comerciales producidos por la pequeña
compañía Gramofon de Berliner eran de ebonita (goma endurecida),
material que el denominó "vulcanite" y tenía un diámetro
de 5 pulgadas (medida experimental) grabados en 1894 y aparecidos en
oferta en una primera lista de stock del mes de noviembre de ese mismo
año donde también se incluían los de 7 pulgadas
de diámetro (medida corriente). Los discos de "vulcanite" no
lograban producir la sonoridad que ostentaban los cilindros de cera
y esto hacía que aunque más baratos, no se difundieran
prontamente por los comerciantes.
Fue en una fábrica de botones para prendas de
vestir que se realizó una prueba prensando algunos discos con
el material utilizado para ese artículo y el resultado fue óptimo.
La base de la fórmula de ese material era la goma laca, producto
que se siguió utilizando hasta sus días finales en los
discos de 78 RPM.
El año 1901 inicia una etapa definitiva en bien
de la fonografía universal, cuando mediante conversaciones las
tres principales empresas propietarias, cada una con sus patentes de
invención, deciden mancomunar sus derechos para que indistintamente
las pudieran usufructuar comercialmente. Tales empresas en Norte América
eran la Edison National Phonograph, la Victor Talking Machine Company
y la Columbia Phonograph Company.
En el mes de mayo de 1902 aparecen en venta en Europa,
los primeros 10 discos Gramophone con versiones grabadas por Enrique
Caruso en la ciudad de Milán y eran de un diámetro de
10 pulgadas (25 cm) una sola faz y en su etiqueta aparecía el
primer logo registrado por dicha compañía, el «Angelito».
Estos diez discos fueron mundialmente los encargados de alentar a muchísimos
cantantes y artistas que grabaron y hasta ese momento se resistían
a colocar su voz en un objeto sólido y ser conservada en el tiempo.
La Compañía Columbia decide incrementar
la fabricación de máquinas y discos y pocos años
después abandona totalmente la de cilindros y máquinas
para los mismos cuya denominación era "The Graphophone", modificándola
para las máquinas de discos por la de "The Disc Graphophone".
En Francia hacen lo mismo los hermanos Pathe, cesando
en 1905 con la fabricación de cilindros y comenzando con la de
discos y máquinas para los mismos pero aún manteniendo
el método de grabación vertical para ser reproducidos
con punta de zafiro en vez de púa de acero cónica. Edison
apoyado fielmente por todos sus colaboradores en esa industria, trata
con todo su genio y esfuerzo de demostrar la superioridad del cilindro
sobre el disco y realiza un verdadero prodigio tan admirable que en
lo que va del año 1902 aún con su cilindro de cera de
2 minutos de duración de tocada, debe competir con los discos
que ya llegaban a 3 minutos y en 1904 los discos de 12 pulgadas (30
cm) tocaban 4 minutos. Esto hace que en 1908 modifique el mecanismo
del fonógrafo y logre, siempre con su cilindro de cera, 4 minutos
de reproducción. Es en 1912 cuando puede decirse que juega su
carta final poniendo al amante mundial de la música reproducida
su cilindro de celuloide irrompible de 4 minutos también y garantizando
3000 tocadas con calidad de sonido admirable Ese mismo año presenta
un reproductor modelo "Opera" de excelente categoría pero de
alto precio. Edison entiende que ya no puede seguir compitiendo con
el gramófono y el disco y presenta en 1913 su "Edison Diamond
Disc" que era un disco de celuloide para ser reproducido en una máquina
apropiada y conservando el principio de grabación vertical. La
compañía Edison siguió también paralelamente
fabricando cilindros hasta el año 1929.
Música, canto y palabra conservan hoy todavía
esos dos pioneros métodos de grabación. Es por eso que
del «versus» ninguno de ellos resultó vencido porque
a más de un siglo de sus nacimientos, ambos, fonógrafo
y gramófono tanto uno como el otro, con unas pocas gotitas de
aceite lubricante y a los "Record" lavándoles la «cara»
con agua fría y jabón, se ponen otra vez ante nuestra
presencia con su sonido tal cual lo hicieron frente a nuestros abuelos.
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