![]() |
|
Un Corto y una quebrada
por Julio
Nudler
Todo se había gestado en Italia en 1991 a través
de Marco Castellani, representante del trío Esquina en la península.
De él fue la idea de crear "los tangos de Corto Maltés".
El libro Tango, de Pratt, ya había aparecido en blanco y negro,
con la historieta ambientada en prostíbulos argentinos e impregnada
de tango, como homenaje a una ramera judeo-polaca, Louise Brookszowyc.
Pensando que el historietista de Rimini se había formado en Buenos
Aires (adonde llegó en 1949 y donde vivió hasta mediados
de la década del 60), ese delirio de sobremesa, concebido tras
un concierto, cobró forma. Pero la empresa no era sencilla: sólo
llegar hasta Pratt, que vivía aislado en Suiza, era todo un tema.
Marco obtuvo finalmente su dirección. Le escribió,
le envió el boletín de tango que publicaba y el primer
disco del trío, que por entonces incluía a la cantante
Susana Rizzi. La respuesta tardó seis meses, pero fue la que
esperaban: Pratt aceptaba encantado la idea y le prometía a Marco
una cita en Venecia. Cuando se encontraron, tras hablar durante horas
sobre el personaje y las contradicciones e incongruencias que Marco
le descubriera, Pratt le dijo: «Castellani, me parece que usted
conoce a Corto Maltés mucho mejor que yo».
El primer proyecto quedó trazado en ese momento:
Pratt escribiría una nueva historieta, con un argumento que calzara
con los tangos que Stroscio y Claudio "Pino" Enríquez, el guitarrista
del trío Esquina, compondrían para un disco dedicado al
personaje que Pratt concibió en La Boca pero lanzó recién
en 1967, después de su regreso a Europa, donde ganó una
enorme repercusión, sobre todo entre públicos intelectuales.
Pero el proyecto disgustó a los editores de Pratt, particularmente
al francés, que se opuso a mezclar un libro con un disco. Al
morir Pratt en agosto de 1995 (tanto para Le Monde como para Libération
su desaparición fue nota de tapa, y los dos titularon algo así
como "Se nos fue Corto Maltés"), la idea pareció definitivamente
frustrada. Los miembros de Esquina jamás habían llegado
a verse siquiera con el dibujante.
Cuatro años después, la quinta y última
mujer de Pratt, Patricia Zanetti, a quien él le legó los
derechos de edición (la sucesión de Pratt es una intrincada
historia aparte, protagonizada por todas sus esposas y los hijos que
tuvo con cada una), reflotó el proyecto. A falta de una nueva
tira, el disco quedaría inseparablemente inserto en una redacción
de Tango, ya no en blanco y negro sino coloreada por la propia Patricia.
Fueron lanzados así, para las Navidades de 1998, 25 mi¡
ejemplares en cinco idiomas: italiano, francés, alemán,
portugués y español.
La concreción del viejo proyecto fue tan precipitada
que César y Pino sólo alcanzaron a crear dos temas alusivos
a la serie: "Corto y Louise"y "La Senegalesa", que
abren el CD adjunto al libro. En las restantes nueve bandas hay otras
vinculadas de algún modo con esta aventura. "Ojos
negros" (de Vicente Greco)
figura porque, en otra andanza de Corto, cuando éste se marcha
de Brasil, una mujer le dice que nunca olvidará sus negros ojos.
En otra, estando Corto en Siberia, le pregunta asombrado a su interlocutor:
«¿Cómo, no conocés a Arolas?
¡Sos un estúpido!». Por eso están en el disco
"La cachila" y "Maipo", dos de los tangos más notables de El
Tigre del Bandoneón. "Siempre París" (de Virgilio
Expósito) recuerda el amor de Pratt por esa ciudad. "Decarísimo"
(de Piazzolla) está
porque Pratt admiró y apoyó a Astor desde el primer momento,
y también por los hermanos De Caro (Julio
y Francisco), que revolucionaron
el tango para la misma época en que Corto iba en busca de la
muchacha esclavizada por los rufianes de la Varsovia, luego Zwi Migdal.
El fanatismo de Pratt por Aníbal
Troilo, a quien conoció en un baño turco, justifica
la inclusión de varios temas (entre ellos, "Mi refugio" y el
vals "Un placer"), interpretados con los mismos arreglos con que los
tocaban Pichuco y Roberto
Grela.
El trío Esquina nació en 1991, como la
idea de los tangos de Corto Maltés, cuando Pino Enríquez
se instaló en París (desde marzo de este año está
de nuevo en Buenos Aires, aunque resuelto a no dejar morir por eso el
conjunto, ni abandonar su taller parisino de tango para adolescentes).
Por entonces, Stroscio y el bajista Carlos Carlsen, ambos provenientes
del Cuarteto Cedrón, buscaban un guitarrista. Los tres comenzaron
a actuar en París y en Barcelona, con la cantante Susana Rizzi
y un repertorio que mezclaba a Eduardo Rovira con poemas de Machado
o de Alberto Szpunberg, musicalizados por Stroscio. La formación
actual del trío, ya sin voz, se consolidaría en 1995 con
el ingreso del contrabajista Hubert Tissier. El primer CD del grupo,
"Musíques du Río de la Plata", se despliega
en un arco que abarca desde Anselmo
Aieta hasta Rovira, a quien Stroscio había frecuentado en
los años '60, cuando con Juan Cedrón tenían el
ya irrepetible "Gotán", donde también tocaba
Piazzolla. De todas formas,
Esquina realiza una relectura del material de Rovira, apartándose
de los códigos del propio compositor. En un nuevo disco, ya a
medio grabar, predominarán temas escritos por Stroscio y Enríquez,
y entre éstos algunos que seguirán glosando la historieta
de Pratt.
Esquina fue incorporado en los últimos años
por Peter Gabriel al elenco de Womad (Worid Music and Dance), lo que
les permitió mostrar su música en festivales celebrados
en distintas partes del mundo, de Estados Unidos a Singapur, de Inglaterra
a Sudáfrica. Fuera de esto, el trío orbita con su tango
más en los circuitos europeos de la música de cámara
y del jazz que en los específicamente tangueros, distante como
está su lenguaje del tango-danza. Con las presentaciones de septiembre
en el STAC (San Telmo Arte Club) quisieron probar la reacción
del público de Buenos Aires, que recibió fascinado esta
calidad de tango, virtuoso e imaginativo, alejado de los estereotipos.
Tal vez regresen a comienzos de diciembre, ya oficialmente invitados
al Festival de Tango. En todo caso, para abril del 2000 están
programados en el Teatro San Martín, para dar recitales en la
sala Casacuberta. Y quizás, entretanto, su música empiece
a ser escuchada en la Argentina, como sería natural.
Originalmente publicado en el suplemento RADAR de
Página/12 el 10/10/99
|
|