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La obra autoral de Carlos Bahr
Por Gaspar
Astarita
Si bien su labor dentro de la letrística del
tango abarca un período de quince años de 1940 a 1955,
que es donde aparece lo más voluminoso y esencial de su trabajo-,
ya había asomado en los últimos años de la década
del 30 con algunos títulos que le marcaron el camino donde luego
alcanzaría su definitiva consagración. De esa línea
y de ese estilo hemos seleccionado ochenta obras que alcanzaron la edición,
la grabación y, sobre todo, el reconocimiento popular. Y muchas
de las sesenta primeras aquí consignadas fueron grabadas por
varias orquestas y solistas al mismo tiempo.
Otros títulos que llegaron al disco:
"Monotonía" (Hugo
Gutiérrez), "Fracaso" (Roberto Garza), "Maldición"
(Roberto Garza), "La carta perdida" (Alfredo Zappettini),
"Aquí he venido a cantar" (Fulvio Salamanca), "Prisionero"
(Julio Carressons), "Una copa más" (Fidel Pintos -
Manuel C. Flores), "Corazón que me maltratas" (Alberto
Nery), "En cada puerta un adiós" (Félix Lipesker),
"No estamos solos" (Hipólito Basilio), "Desde
aquella noche" (Fulvio Salamanca), "La negra quiere bailar"
(José Ranieri), "Dale dale caballito" (Fulvio Salamanca),
"Los días pasarán" (Juan José Paz), "Cosas
del amor" (Domingo Federico),
"Como a mí me gusta" (E. Milanese), "Amor mío"
(M. Munne), "Aquí en la tierra" (M. Munne), "Mientras
tú no llegas" (Manuel Sucher).
Y hay muchos otros que también alcanzaron la
sala de grabación, pero creemos que con los detalles precedentes
damos una visión bastante completa de la obra de Carlos Bahr.
Y a título de curiosidad para los chivilcoyanos
(oriundos de la ciudad de Chivilcoy, Prov. de Buenos Aires), digamos
que un bello tango de Carlos Marcucci, titulado precisamente "Chivilcoy"
lleva letra de Carlos Bahr
Diversos aspectos de su obra
Casi todos los géneros populares argentinos
fueron abordados por Carlos Bahr. Además del ciudadano, que fue
donde más produjo, dejó muchas otras y composiciones junto
a músicos y directores que cultivaron música internacional.
Por ejemplo, con Feliciano Brunelli -paralelamente a algunos tangos
y milongas- colaboró en 12 títulos, con Don Filinto (Filinto
Rebecchi), en 21, y con Osvaldo Norton en 3, por nombrar únicamente
a los más conocidos.
Siempre hablaba Bahr de la satisfacción que
le producía la popularidad que había alcanzado en su momento
el "Baión del lará lará" compuesto con
Carlos Brunelli (hijo de Feliciano), que, pese a su liviano contenido,
fue cantado por una enorme cantidad de público en los encuentros
futbolísticos.
También debemos consignar que su bolero "Pecado"
tuvo un éxito que traspaso nuestras fronteras, alcanzando repercusión
mundial, un galardón que pueden ostentar muy pocos autores de
música popular. Grandes intérpretes de los más
variados países lo grabaron -Caetano Veloso, María Bethania,
el Trio Los Panchos en su mejor momento.
Algo parecido ocurrió con "Prohibido",
que fue interpretado como bolero y grabado por varios cantantes latinoamericanos.
No sabía música, pero era un "orejero"
extraordinario. Tocaba muy bien el mandolín, se defendía
también con el piano y la armónica y cantaba pasablemente.
Todo ello le facilitaba su labor creadora cuando debía buscar
ese preciso y precioso encaje que debe producirse entre la nota musical
y la sílaba literaria.
Con este ventajoso apoyo compuso -en letra y música,
ya con su propio nombre o usando su seudónimo Alfa- numerosas
canciones: "Chiquilina" (vals), "Hijo de amor" y
"Buen día querida" (canciones), Gracias madre
y "Ponga y dele" (milongas), "Canción de ausencia",
"Liquidación" y "Torpeza" (tangos) y varios
más.
Originalmente publicado en "Tango y Lunfardo"
Nº 108, Chivilcoy, 16 de agosto de 1995. Director: Gaspar J. Astarita.
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