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Las manos de Malena
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por Rodolfo
Ghezzi
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Palmer estaba entonces con el Trío Azul, y Elena (Roberto cree recordar que su nombre era María Elena) era su representante. En algún momento quedó libre esa habitación y el cantante se trasladó con su esposa a la vivienda de la calle Maipú. Sobre este tema he hablado en varias oportunidades con él y a raíz de las notas leídas recientemente en Todo Tango, le propuse a su director, Ricardo García Blaya, trasladar ese testimonio a estas páginas. Radicado hace varios años en España -su vida transcurre entre Madrid y Jaén-, sigue cantando y componiendo, y les aseguro que su voz conserva la potencia y frescura que le caracterizaron. Folclorista y también tanguero de ley -ha compuesto varios tangos- tiene gratos recuerdos sobre esa época de su vida.
Estamos hablando de fines de la década de los cincuenta. Recuerda Roberto que en el año 1959 cantaba como solista en la sala "Le Mans" propiedad del locutor Jorge Ruanova, donde la principal atracción era el pianista Lucio Demare. El compositor de "Malena" le confirmó que Elena Tortolero era la mujer que inspiró al autor de la letra, Homero Manzi. Cuando Palmer le contó a Elena que Demare actuaba en ese lugar, le pidió que la llevase para saludar al maestro. Y así fue. El encuentro fue muy emocionante. Seguramente algún fotógrafo habrá inmortalizado ese momento. Elena Tortolero muere en Montevideo y es Elsa, la mujer de Roberto que con Genarito, se trasladan al vecino país para repatriar los restos de la cantante y depositarlo junto a los de su marido en el Panteón de los Artistas. Me refiere Palmer que, en aquél momento, él se encontraba actuando en Chile. En una oportunidad, le contó esta historia al poeta Néstor César Miguens en Córdoba. «Algo que lo impresionó fue cuando le comenté la gracia que tenía Malena en las manos». Y de ese encuentro nació un tema precioso que se llama "Las manos de Malena". Miguens escribió el poema y Palmer le puso música. ¿Lo recordamos? Las manos de Malena Yo te evoco en un tiempo de farol en la esquina Después tu adolescencia, Porto Alegre morena Malena, Yo aprendí de tus manos, que la vida
lastima |
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