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Entrevista a Horacio Salgán
Pianista, director y compositor(15 de junio de 1916) por Oscar Himschoot
nuestra música popular, hacedor de un estilo
original, expresivamente propio, rico en ideas innovadoras que aún
gravitan en compositores, músicos, orquestadores y arregladores
de nuestro tiempo.
Gentilmente accedió a este reportaje de Club
de Tango para su serie de entrevistas a compositores, arregladores y
orquestadores de primera magnitud.
- La pregunta de iniciación, casi de rigor,
está referida a sus maestros.
- Mis maestros fueron Amelia Weygand en armonía,
Vicente Scaramuzza, Raúl Spivak y Alejandro Borosky en piano.
Puedo nombrar también a Pedro Rubeone, que fue también
maestro de Carlitos García, del cual conservamos un emocionado
recuerdo. También quiero mencionar al maestro Marcoli con quien
estudié contrapunto. Yo he tenido la suerte de estudiar con maestros
de primer nivel, si bien no pude estudiar con ellos en la medida de
tiempo que lo hubiese querido.
- A Marcoli tuvimos el gusto de conocerlo. Venía
a Buenos Aires como jurado e incluso estuvo viviendo algún tiempo
entre nosotros.
- De todos ellos conservo muy buenos recuerdos. Pero
quiero hacer un paréntesis que me parece importante. Alguna vez
hablamos de Iscla -un gran maestro- y aún sin conocerlo se me
ocurrió ir a visitarlo en su casa de la calle Pueyrredón
para agradecerte todo lo que hizo por nuestra música y nuestra
cultura. Porque como sucede con muchos otros maestros, nadie fue nunca
a darte las gracias por lo mucho que aportó. Lo mismo pasó
con maestros como Madrigal -maestro de bandoneón de muchos de
nuestros mejores artistas- a quien pocos conocen y nadie les dio las
gracias nunca. Por eso me acerqué a Iscla, para dárselas
en nombre de todos quienes aprendieron con él.
- Es muy importante esto que Ud. dice porque está
en la misma línea de Club de Tango. Recuperar para la memoria
colectiva el trabajo ten valioso que han hecho personas de una gran
humildad equivalente a su grandeza. Tan grandes como humildes, de los
cuales la sociedad hoy no tiene registro y mañana no tendrá
memoria.
- Generalmente no los conocen y si los conocen no les
importa...
- O los conocen mal. De ahí vamos a otra cuestión
de esta serie de entrevistas: ¿Cómo llegó a definir
su estilo?
- Sin proponérmelo, absolutamente. Hay mucha
gente que se acerca al tango o a otros géneros musicales con
la idea de la renovación. Yo no me acerqué al tango a
salvarlo, ni nada por el estilo. Lo hice porque tengo amor por la música
de mi país -el tango y el foklore-, porque tengo respeto y la
devoción por la música y por el género, en este
caso el tango. Yo, entre otras cosas, practico todos los géneros
-clásico, jazz, etc.- pero tengo un respeto cuasi religioso por
toda la música en sí, porque la música es un puente
hacia Dios. Nunca pretendí que yo venía a salvar al tango
ni nada por estilo. Tengo un gran respeto por los antecesores, Arolas,
Bardi, Cobián,
los De Caro, y no vine a modificar ni a hacer nada, porque el tango
no lo necesita. Vine simplemente con toda modestia, a exponer mi lenguaje
musical. Nunca me propuse tener un estilo ni hacer una renovación
de nada. Lo que salió, salió porque espontáneamente
así lo sentía.
- ¿Cuáles son los distintos músicos
o autores de lo que cree haber recibido alguna influencia?
- Yo no tengo ninguna preferencia en especial, porque
cada uno de los grandes compositores -de los genios- representa una
de las tantas formas de expresión del sentimiento. Hay momentos
en que nos sentimos religiosos, entonces en Bach vamos a encontrar la
respuesta. Hay momentos que tenemos la idea del impresionismo y entonces
acudimos a Debussy. Y hay momentos en que nos sentimos con deseo de
escuchar alguna música antigua, del renacimiento y nos identificamos
con los compositores de esos siglos. Por eso no hay ninguno que los
represente a todos. Cada uno expresa los distintos estados de sentimiento
por los que pasa el ser humano. Cada uno ha captado con su música
aquello que no se puede decir con palabras. Chopin, por ejemplo, ha
captado el romanticismo de su época, lo mismo que Liszt y Schumann.
Ellos captaron lo que estaba en el aire y lo tradujeron en música.
- ¿De lo músicos creadores del tango, de
cuáles se siente más cerca o cuáles le han impresionado
más o han influido en su música?
- Yo no hago mucho hincapié en la evolución
del tango en el sentido técnico. En los primeros tiempos había
gente de gran valía como eran Bardi
y Arolas. Si tomamos algunos
temas de Bardi vamos a encontrar que tienen un vuelo lírico tan
extraordinario que últimamente me he puesto a hacer algo que
antes me parecía atrevido. Me he puesto a hacer un balance de
sus méritos comparados con los grandes genios de la música
universal. Y me encuentro con que Arolas,
Bardi, Cobián
y otros han llegado a una gran altura comparable con los más
grandes compositores del mundo. No en el desarrollo o factura sinfónica
ni en obras de largo aliento, pero sí en la creación de
melodías.
- ¡Qué notable!
- Esta apreciación no es sólo un hecho
personal. Hay una película titulada Por Amor a la Vida,
donde Arturo Rubinstein cuenta personalmente en cámara, su vida
y en la que toca dos o tres tangos y dice que cuando escucha un tango
se emociona hasta las lágrimas. Y toca en el filme una palie
de un tango y pregunta si ese tema no es digno de una sonata de Beethoven.
Es una película hablada en francés por Rubinstein.
A todo esto puedo contarles el aprecio de Rubinstein
por la música popular Argentina. En el número de diciembre
de la Revista Clásica editada en Buenos Aires, aparece un reportaje
a Lalo Schiffrin en Nueva York, quien dice estar haciendo una obra donde
uno de sus movimientos se refiere al tango. Y dice que el tango ha llegado
a una altura que no se le puede considerar sólo una música
popular. Nombra a Oscar Peterson un pianista increíble y tengo
la suerte de que cuente que tocó mi tango Don Agustín
Bardi delante de Rubinstein quien se entusiasmó tanto que se
lo pidió para estudiarlo. Y dice además que cuando iba
a la casa de Stravinsky, ya viejito y en sillón de ruedas, el
gran maestro le pedía que tocara musica mia. Si no hubiera sido
que lo cuenta Lalo Schiffrin me hubiera parecido un cuento.
- Es una gran valorización de la música
argentina y especialmente de sus obras.
- Si, así lo creo. Y en cuanto Uds. me preguntaban
sobre mis gustos personales, no digo nada nuevo sí nombro a la
orquesta de Julio De Caro...
- Tenemos que interrumpirlo porque su modestia le obliga
a omitir algo muy importante. Fue por 1953 cuando vino Markewics y escuchó
su versión de "La Cachila" y quedó loco. Pedía
a los gritos otra! otra! otra!
- Si lo recuerdo. En la evolución del tango
es importantísimo el aporte técnico, escolástico
hecho por Julio y Francisco
De Caro y Pedro Laurenz.
Hay que nombrar a los tres porque hay una conjunción de la forma
romántica de aquellos con el estilo bravío de Laurenz.
En la interpretación de "Boedo" hay partes donde Julio
hace lo que se llamaba en aquella época la armonía -el
contracanto- y Laurenz aparece con su solo de bandoneón. Entre
los tres crearon ese estilo que estaba en el aire, como decía
Chopin. El tango romanza, que así se lo llamó y que fue
la conjunción de estos valores, estaba en el aire, pero ellos
lo plasmaron en música.
Esto fue de las primeras impresiones, de las más
vívidas para mí. Después debo mencionar la orquesta
de Roberto Firpo en la que
yo toqué. Hubo un gran pianista con grandes ideas, llamado Armando
Federico que muy pocos recuerdan. Y de ahí empecé a hacer
las cosas a mi manera.
- De los músicos nacionales de conservatorio,
¿de cuáles se siente más cerca?
- De Guastavino, porque evidentemente entre muchas
corrientes que se han producido musicalmente, Guastavino fue el hombre
que escribió con más sabor y fidelidad las cosas folclóricas.
Un gran maestro. Tan es así que cumplió con aquel viejo
refrán: si quieres ser universal canta a tu aldea. Y por eso
de la música argentina culta, la de Guastavino es la que más
se toca en el mundo.
- Ud. cree que de alguna forma existe un tango ortodoxo
creado por las orquestaciones de los años 40. ¿Cómo
lo ve?
- Yo creo que eso es la consecuencia de un sentir.
El sentir de lo que a través del tiempo se va mantenimiento por
gravitación de sus propios méritos. Podríamos decir
que el tango como toda la música, esta siempre de alguna manera
en posibilidad de adosos y recursos infinitos. Siempre se puede hacer
otra cosa.
Fíjese que hasta Tommy Dorsey a nadie se le
había ocurrido que con un trombón se podía cantar
una melodía muy armoniosamente. Y esto es porque los géneros
musicales nacen y se desarrollan regidos por dos elementos fundamentales:
el espacio (lugar geográfico) y el tiempo (la época).
Nosotros por ejemplo conocemos a los grandes compositores alemanes que
produjeron cosas fenomenales en el espacio alemán de su tiempo.
Pero el tiempo de hoy no es el mismo de entonces aunque lo sea el lugar
geográfico y por eso no aparecen los mismos grandes compositores.
Eso es lo que va a pasar con el llamado tango ortodoxo.
Todo dependerá de las consecuencias, del fermento y la esencia
que brinde la propia vida. El tango, como toda la música, recibe
la influencia de lo que esta ocurriendo Si nosotros hablamos lo que
fueron los primeros momentos. En un curso de tango que estoy escribiendo
me había planteado esto: ¿el genio es una constante en el
tiempo y necesita para manifestarse de estos elementos anímicos
sentimentales de los que hablamos recién, o sólo aparece
de vez en cuando independientemente de ellos?
Yo creo que quienes han creado algo lo han sacado siempre
de la misma vida, influidos por el aire de los tiempos.
- Vamos a una serie de preguntas técnicas referidas
a su orquesta. Ud. incluyó en un momento dado el clarón.
¿Con qué objeto lo hizo?
- Fue una necesidad dentro de la estructura de la orquesta
porque la orquesta típica, formada por bandoneones, violines,
cello, viola, contrabajo y piano, en algunos pasajes de una obra adolece
de un bajo mayor. Porque el violoncelo, que podía dar un buen
bajo, muchas veces está reforzando a los violines que a veces
resultan débiles. El cello y la viola les dan cuerpo a las cuerdas
y tampoco podemos disponer del cello porque cumple otras funciones.
Nos quedan los bandoneones. El bandoneón es un instrumento muy
hermoso que está muy equilibrado en sí mismo, los bajos
del bandoneón están equilibrados. Pero esos bajos no son
los suficientemente poderosos como para hacer de bajos de una orquesta.
Son buenos para el instrumento en si, pero resultan débiles en
relación a la orquesta. El contrabajo da un bajo claro, pero
en un momento dado acompaña en un pizzicato y no hay sostén
de bajo para la orquesta. Seguimos sin tener bajo. De los instrumentos
que nos quedan, que pueden empastarse con los bandoneones y con el resto,
el mas apropiado es el clarón, el clarinete bajo que ha cumplido
muy buenas funciones en mi orquesta.
- Entre las formaciones de cámaras y sinfónicas,
¿dónde cree que se encuentra mejor el tango?
- Esto depende del que escriba. El tango depende de
la composición, arreglador y del orquestador. Se prestará
a hacer cualquier cosa dentro de cualquier formación siempre
y cuando la obra se preste y el orquestador tenga la capacidad suficiente.
No hay limitación de ninguna naturaleza.
- Acá surge una pregunta que tal vez debiera
haber sido formulada antes. Nosotros siempre tratamos de que los entrevistados
se ubiquen como arregladores u orquestadores. Pero en el caso suyo Salgán,
creemos que se trata de otra cosa. Lo suyo no es arreglo ni orquestación,
sino una verdadera composición de cada tema.
- Tomado en general, orquestación es llevar
a la orquesta algo que puede no ser de la orquesta. Por ejemplo una
parte de piano se puede orquestar ditribuyéndola en las voces
de la orquesta sin agregados, sin sacarle ni ponerle ninguna nota. Eso
es orquestación.
El arreglo es otra cosa. Ya interviene la composición.
Para dar una idea clara, voy a contar lo que les digo a mis alumnos.
El arreglo, en un ejemplo práctico hecho para los alumnos, es
similar a un recinto donde se produce el eco. La obra en sí tiene
que resonar de la misma manera que en ese recinto donde se produce el
eco. Si yo entro y digo ¡hola!, el eco no me responde ¡que
tal, como le va!, sino que dice lo mismo que yo dije pero de acuerdo
con las características del recinto. Es decir que en el arreglador
se corresponde a su sistema nervioso, su herencia musical, su entorno,
a todo lo que él es. Ese es el trabajo del arreglador. La fidelidad
a la obra. Porque a veces nos encontramos con que esa fidelidad no existe
cuando una obra metódica se hace rítmica o viceversa.
El arreglador tiene que tener una idea muy clara del género musical
que trata. Si bien cada género tiene una gran amplitud de libertad
expresiva, tienen sus límites. La limitación del arreglador
es mantenerse dentro del género y de¡ carácter de
la obm, por respeto al compositor. Porque si no le gusta lo que hizo
el compositor que haga una él o tome otra obra para arreglar.
Es decir que el arreglador, además de talento, tiene que tener
una orientación muy clara.
Otra cosa importante a tener en cuenta para los arreglos
es el carácter de las partes cantadas en los acompañamientos.
No siempre es así. Muchas veces el arreglo nada tiene que ver
con el clima de la letra y así vemos que mientras el texto trasunta
tristezas por ejemplo, la música está llena de alegría.
Acompañar es dar marco, dar clima, dar apoyo. Muchos no lo tienen
en cuenta y así salen arreglos contradictorios. Hay que tener
en cuenta que en el arreglo interviene la composición, porque
hay que agregar contracantos, cambiar armonías y hacer todo aquello
que pueda mejorar la obra.
- La otra pregunta que ha sido sumamente rica en respuestas
en otros reportajes, esta referida a las tonalidades. El uso de las
tonalidades y los modos ¿Cuál es su respuesta respecto de
su obra? ¿Que tonalidades predominan en ella?
- Yo me imagino una obra y empiezo a tocarla como la
siento aunque las tonalidades tienen su idiosincrasia y cada autor las
usa según su criterio. Chopin por ejemplo utiliza muchos bemoles
porque su música es romántica, lo mismo que Ravel. Bcethoven
en cambio cuando escribió en homenaje a Napoleón eligió
el Re Mayor que es un tono fuerte. No olvidemos que el diapasón
ha ido cambiando. Mi primera obra -un choro-, lo hice hace 58 años
era en fa sostenido porque quise hacer una cosa dulce que es más
dulce que el fa Mayor. Es una de las pocas veces en que tuve en cuenta
el tono. Pero en general no lo hago. Escribo como lo siento.
- Su versión de Responso ¿en qué
tono la escribió?
- En sol menor. Pero muchas veces el uso del menor
o mayor depende del compositor.
- Ahí entramos en los modos.
- Hay quienes escriben todo en menor porque se supone
que es más triste, pero todo es relativo. Depende también
de la factura de la obra, de los timbres.... No hay fórmula estricta,
por suerte. Como por suerte no sabemos que es la magia de la música.
Habría mucho más para hablar con el maestro
Salgán Quizás es una deuda que contraemos con nuestros
lectores y con nosotros mismos. Nos extendemos un minuto más
para otra pregunta:
- ¿En líneas generales que carácter
tiene su música? ¿Es intimista, busca la riqueza melódica,
busca un equilibrio?
- Depende de la obra.
EL CLARÓN DE SALGÁN (Poema)
de Mario Frieiro Pombo Las especiales vibraciones del clarón
que Salgán incluyó en «La última curda» crean un universo inédito y glorioso en el sonido de la orquesta típica. Estas notas nos lanzan en una zambullida a una corriente de delirante ambigüedad, que en su apolínea y plástica sonoridad nos recircula como pasajeros de la vida. Cuando aquel clarón suena en la noche profunda debe haber algún escándalo en el cielo frente a las poderosas cualidades sensibles de esta rara estructura de timbres orquestales. Los tronos, los principados y las dominaciones que del cielo constituyen parte de su organización, y especialistas como son, en cualidades y diferencias, han de conmoverse en una especie de compromiso con la belleza, aptitud que es más propia de Dios que de sus subordinados, y que, por una vez, al reclinarse en una nube, adquirirán el estado de gracia. Originalmente publicado en la revista Club de Tango,
Nº 10.
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