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Poetas

Bandoneonista, director y compositor
(5 de agosto de 1905 - 9 de julio de 1970)
Nombre completo: Ángel Ciriaco Ortiz Barrionuevo
Apodo: Ciriaquito

Más de Ciriaco:

lguna vez se dijo en alusión a su virtuosismo: «Produjo el casi prodigio de que alguien no porteño, fuese capaz de arrancar del fueye, fiorituras y cabriolas que pocos tangueros bien de Buenos Aires nunca alcanzaron». Y agrega: «Sería absolutamente imposible pautar en un pentagrama lo que él hace con su instrumento. Lo que aporta es la forma de frasear, de dividir la melodía, de matizar, de armonizar. Es un estilo con reminiscencia del punteo guitarrístico del milonguero criollo, que no ha tenido continuadores, aunque puede haber influido mucho en Aníbal Troilo».

Se crió en un ambiente musical pueblerino y heterogéneo, el boliche "Don Ciriaco", propiedad de su padre, ejecutante del bandoneón y compositor del vals "Viaje a Argüello". Su infancia se impregnó de música nacional, en todas sus formas y ritmos. También de chico comenzó a aprender el bandoneón y con él, el tango.

Dicen que por 1920 pasó Roberto Firpo con su orquesta de gira por la provincia de Córdoba y Ciriaquito con apenas quince años, habría reemplazado a Pedro Maffia que estaba ausente por una indisposición.

Pero el despegue ocurrió cuando otro visitante, el pianista Nicolás Vacaro lo escuchó. Era 1923 y el músico lo convenció para que viajara con él a Buenos Aires, lo alojó en su casa y se lo presentó a Juan Carlos Bazán, director de la orquesta donde estaba tocando. Al poco tiempo debuta en Mar del Plata, en el Club Pueyrredón.

 


Ciriaco con Edmundo Zaldivar y Vicente Spina

El año 25 le es pródigo. Lo contratan para actuar en el cine Gaumont, para lo cual forma un conjunto que inicialmente es conformado por el bandoneón de Nicolás Di Massi, los violines de Marcos Larrosa y Juan Ríos y el piano de Eliseo Ruiz. Además ingresa al sello Victor formando parte de la orquesta de la empresa discográfica que estaba armando Adolfo Carabelli y en la que permaneció cerca de veinte años. Participa de la formación inicial de la misma y de su primera grabación el 9 de noviembre de 1925, con los tangos "Olvido" de Ángel D'Agostino y "Sarandí" de Juan Baüer. A su lado estaban los fueyes de Luis Petrucelli y Nicolás Primiani, los violines de Manlio Francia, Agesilao Ferrazzano y Eugenio Romano, con Vicente Gorrese al piano y humberto Costanzo en el contrabajo.

Debuta en Radio Cultura en 1927 y luego pasa a Radio El Mundo, donde permanece veinte años. En ese lapso actúa en las orquestas de Vardaro-Pugliese, Francisco Canaro, Julio De Caro y acompañó al cantor Antonio Rodríguez Lesende, en trío con Juan Carlos Cobián y Cayetano Puglisi.

Sería muy arduo mencionar a todos los artistas que acompañó y sus innumerables presentaciones, pero quiero destacar su participación en los carnavales del Teatro Politeama con la orquesta gigante que dirigió Juan Carlos Cobián y un párrafo sobre el concurso de la Revista Sintonía para elegir los músicos más populares, donde sale elegido junto a Pedro Maffia, Elvino Vardaro y los hermanos Julio y Francisco De Caro. Maffia desertó y fue reemplazado por quien seguía en número de votos: Carlos Marcucci. Este verdadero seleccionado hizo actuaciones en Radio El Mundo y cuatro registros fonográficos: "Un lamento", "Tierra querida", "El tirabuzón" y "Chiclana".

En 1950 forma parte del la orquesta de Mariano Mores en el Teatro Alvear. Una ocurrencia de Homero Manzi que se encargaba de las presentaciones fueron "Los cinco ases Pebeco", junto a Marcucci, Maffia, Laurenz y Piana, quienes debutan en Radio Stentor.

En un ciclo radial hizo dúo con el piano de Lucio Demare y se presentó acompañado de numerosos guitarristas de renombre. Pero deben citarse a tres. Dos de ellos componentes casi perpetuos de su famoso Trío Ciriaco Ortiz: Ramón Andrés Menéndez y Vicente Spina, éste último autor de "Tu olvido", "Me quedé mirándola", "Loco turbión" y otros grandes temas. El tercero, que lo acompañó en sus últimos años en el escenario de "El viejo almacén" fue Edmundo Porteño Zaldivar. Este buen guitarrista integró la orquesta de Ricardo Tanturi en 1938 y en la década del cincuenta, el espléndido Cuarteto Troilo-Grela. Además fue compositor de numerosas obras, entre las que se destaca su éxito folclórico, "El humahuaqueño".

Con su trío comenzó a grabar el 20 de marzo de 1929, registrando un gato y una chacarera de su autoría. Su último disco fue el 15 de septiembre de 1955, con el que completó 260 registros para RCA-Victor. Más adelante, hace doce temas más para el sello TK.

Como datos curiosos, en los años 52 y 53, todavía en la Victor, formó un sexteto para registrar cuatro tangos: "Recuerdos de la pampa", "El verde", "Canaro" y "Una noche de garufa". Con la orquesta Ciriaquito también había grabado cuatro temas entre 1931 y 1932: un foxtrot, dos tangos y una chacarera.

Contando las grabaciones que realizó con la Orquesta Los Provincianos entre el 31 y el 34, la cifra de sus temas discográficos asciende a 310 registros.

En el boliche de su padre, fallecido en el año 1942, conoció a Carlos Gardel, visitante infaltable cuando andaba por Córdoba. El Zorzal le grabó dos temas: "Sueños", con letra de Eugenio Cárdenas y "Nena", con letra de Juan Carlos Bazán. Pero su tango más importante fue sin duda "Atenti pebeta" con letra de Celedonio Flores.

Sus virtudes de ejecutante no han sido superiores a su permanente humor, del que fluían dichos graciosos y todo tipo de ocurrencias. Dijo de la cantante Tania: «La primera cédula de identidad se la firmó el comandante Cuitiño, lugarteniente de Juan Manuel de Rosas a mediados del siglo XIX», y agrega: «La gallega llegó a América como azafata de una de las carabelas de Colón». Sobre Edmundo Rivero: «Cuando era chico jugaba a los trencitos, pero en la Estación Retiro, con los de verdad». «Su ópera preferida es Manón». Sobre el cantor Alberto Gómez: «Cuando se despertaba, la mujer le llevaba a la cama el mate y el sombrero», y como estas bromas, infinitas más.

Su pasión y su trabajo fue la música, fue aceptado y reconocido por ella. Siempre bien recibido por su sonrisa permanente y el humor a flor de labios. Es sin lugar a dudas, una escuela entre los fuelles y un personaje digno de recuerdo.