Por
Néstor Pinsón

Orquestra Típica Victor

uando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli.

Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires. Siendo muy joven viaja a Bologna, donde permanece hasta 1914. Allí cursó el liceo y continuó sus estudios musicales. El comienzo de la guerra lo devuelve a su país donde forma un pequeño conjunto de música clásica: Trío Argentina.

En esos años conoce al pianista Lipoff, que acompañaba a la célebre bailarina Anna Pavlova, y a través suyo lo atrapa el jazz, género que recién comenzaba a difundirse.

Su primera orquesta se llamó River Jazz Band, después, al pasar a la radio, el conjunto llevó su nombre, y la orquesta obtuvo un éxito descomunal y era demandada por todos los clubs nocturnos de la época. Por ella pasaron Eduardo Armani y Antonio Pugliese, entre otros.

Graba sus primeros discos en el sello Electra y luego es contratado por la Victor como asesor musical y responsable de la formación de una orquesta típica.

Orquesta mítica del tango, que nunca actuó en público, pero que dejó, en su larga trayectoria, el recuerdo indeleble de su perfección y calidad.

La primera formación elegida por Carabelli, y que debutara con la grabación de dos, tangos el 9 de noviembre de 1925: “Olvido [b]”, de Ángel D'Agostino y “Sarandí” de Juan Baüer, era la siguiente: Luis Petrucelli, Nicolás Primiani y Ciriaco Ortiz (bandoneones); Manlio Francia, Agesilao Ferrazzano y Eugenio Romano (violines); Vicente Gorrese (piano) y Humberto Costanzo (contrabajo).

La conformación de la orquesta era muy variable, los músicos eran reemplazados de continuo, pero todos ellos de excelente nivel. Es así que algunos expertos reconocen, en determinadas grabaciones, el violín de Elvino Vardaro, por ejemplo.

Otros nombres importantes que pasaron por la orquesta fueron: Federico Scorticati, Carlos Marcucci y Pedro Laurenz (bandoneones); Orlando Carabelli, hermano del director y Nerón Ferrazzano (contrabajo); Nicolás Di Masi, Antonio Buglione, Eduardo Armani y Eugenio Nobile (violines). También desfilaron por la orquesta: Cayetano Puglisi, Alfredo De Franco y Aníbal Troilo, en algunas oportunidades.

Con el tiempo, y por razones comerciales, el sello consideró que no bastaba con una única orquesta. Por tal motivo fueron apareciendo la Orquesta Victor Popular, la Orquesta Típica Los Provincianos, dirigida por Ciriaco Ortiz, la Orquesta Radio Victor Argentina, dirigida por Mario Maurano, la Orquesta Argentina Victor, la Orquesta Victor Internacional, el Cuarteto Victor integrado por Cayetano Puglisi, Antonio Rossi (violines), Ciriaco Ortiz y Francisco Pracánico (bandoneones) y el excelente Trío Victor, conformado por el violinista Elvino Vardaro y los guitarristas Oscar Alemán y Gastón Bueno Lobo.

La ya mencionada calidad de los músicos, convirtió a la Orquesta Típica Victor en una de las manifestaciones musicales más ricas de su tiempo, que perdurará en el mismo nivel hasta bien entrados los años treinta. Y esto es importante destacarlo, porque otras importantes orquestas, como el caso de Julio De Caro, habían perdido el rumbo.

Luego sí, a causa de un repertorio que trató de adecuarse a las necesidades comerciales del momento, bajó la calidad del mismo, pero no de su sonido ni de los artistas que la integraban. Tampoco la de sus vocalistas, que seguían siendo de primerísimo nivel.

En 1936 la dirección de la orquesta pasa a manos del bandoneonista Federico Scorticati, y sus primeros registros fueron los tangos “Cansancio” (de Federico Scorticati y Manuel Meaños) y “Amargura” (de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera), cantados por Héctor Palacios.

En 1943 la orquesta pasa a ser dirigida por el pianista Mario Maurano, grabando los tangos “Nene caprichoso” y “Tranquilo viejo tranquilo” (ambos de Francisco Canaro e Ivo Pelay), con la voz de Ortega Del Cerro, el 2 de septiembre.

Las últimas grabaciones con la denominación Orquesta Típica Victor fueron realizadas el 9 de mayo de 1944, y fueron, los valses “Uno que ha sido marino” (de Ulloa Díaz) y el popular “Sobre las olas” (de Juventino Rosas), ambos cantados por el dúo Jaime Moreno y Lito Bayardo.

Según la discografía de Nicolás Lefcovich, las grabaciones fueron 444, pero a esta cifra habría que agregar muchos registros que eran acoplados de discos que en su otra cara tenían versiones de variados intérpretes.

Si bien se trató de una orquesta fundamentalmente tanguera, también grabó otros ritmos, más de cuarenta rancheras y otros tantos valses, alrededor de quince foxtrots y muy pocas milongas. Además polcas, corridos, pasodobles, etc.

En cuanto a los vocalistas, aparecen recién tres años después de su fundación, después de más de cien temas instrumentales. Y el primero fue un violinista, Antonio Buglione (que totalizó cuatro grabaciones), con el tango “Piba”, el 8 de octubre de 1928.

A éste los siguió Roberto Díaz (27 grabaciones), Carlos Lafuente (37, siendo el que más grabó), Alberto Gómez (25), Ernesto Famá (17), Luis Díaz (14), Teófilo Ibáñez (9), Ortega Del Cerro (7), Juan Carlos Delson (7), Mario Corrales —luego Mario Pomar — (6) y Charlo (4).

También desfilaron por la orquesta los vocalistas: Alberto Carol, Jaime Moreno, Lito Bayardo, Lita Morales, Eugenio Viñas, Ángel Vargas, José Bohr, Osvaldo Moreno, Vicente Crisera, Dorita Davis, Oscar Ugarte, Fernando Díaz, Héctor Palacios, Mariano Balcarce, El Príncipe Azul, Francisco Fiorentino, Armando Barbé (también con el nombre de Armando Sentous), Samuel Aguayo, Hugo Gutiérrez, Jimmy People, Deo Costa, Alberto Barros, Raúl Lavalle, Augusto Vila y Gino Forsini.

Cuando en 1944 el sello decide poner fin a su trayectoria, el tango tenía tal éxito que podríamos decir que se formaba una orquesta todos los días. De alguna manera, con las grandes orquestas del cuarenta: Troilo, D'Arienzo, Di Sarli, D'Agostino, Tanturi, Fresedo, Laurenz, entre otras, la necesidad de la orquesta propia había cumplido su ciclo.